Creo que todos de alguna forma pensamos o decimos que de aquella explosión del Nu metal o metal alternativo que se dio en los 90 y el principio de los dos mil quienes mejor lo han hecho y han sabido evolucionar, mantenerse en el tiempo y seguir con un sonido interesante plasmado en sus discos son Deftones. Durante la mitad de los 90 se desarrolló e influenció a buena parte del panorama metálico existente el menosprecio del estilo. Pero la innovación era la señal de identidad de la época. La innovación era el Nu metal.

Si nos vamos a los orígenes, este estilo surge influenciado en gran medida por grupos como Rage against the machine, NIN, Stuck Mojo, Faith No More o Marilyn Manson. Era una amalgama de todos ellos, entregados a las ganas enormes de hacer algo realmente novedoso. Todos los grupos de la ola grunge, otros más alternativos como los Smashing Pumpkins o la explosión del punk melódico con Bad Religion o Pennywise. La lista es infinita y todos ellos tenían algo novedoso que proponer.  Se trataba de alcanzar la originalidad mezclando cualquier estilo, cualquier sonido, haciendo música novedosa nunca antes escuchada. Fusionó el metal con lo industrial, el metal con el rap, incluyó a djs y todo tipo de samplers, los guitarras experimentaban con los efectos, los cantantes con las voces, etc. Todo lo imaginable tenía cabida en el estilo. Se llevó la originalidad al extremo. Estas bases caracterizaban un estilo de música donde ningún grupo se parecía a otro y planteaba su música desde un mismo concepto, pero con una personalidad propia como Korn o Limp Bizkit. Y ahí aparece Deftones. Que saltaron a la fama con un estilo ecléctico y novedoso caracterizado por sus guitarras, la introspección personal en las letras, la agresividad vocal y la simplicidad de riffs.

 Personalmente Deftones fue la banda de mi adolescencia. La banda que sacó toda esa rabia que tenía dentro. La banda que me enseñó todo. La banda que estuvo ahí cuando nadie más estaba. Era una conexión perfecta entre los audifonos, yo y ellos. Todo lo que soy ahora prácticamente se lo debo a Deftones. Con su disco debut «Adrenaline», quedé loco, sorprendido en mala. Esa furia de rap y metal. La fuerza y el vigor de las guitarras de Stephen Carpenter, la maldita textura y alcance vocal de Chino Moreno, el bajo de Chi Cheng y el tremendo trabajo de Abe Cunningam en la batería sería la primera introducción a todo un mundo perfecto que seguiría escuchando por el resto de mi vida. Chino Moreno desgrana quejumbrosas letras con un registro entre el falsete victimista y el screamo. Las letras son todo lo que sentía cuando niño, escritas de una manera furiosamente inteligente. A menudo son evocadoras y suficientemente ambiguas para permitir interpretaciones múltiples. Aún así son letras, poéticas y bastante oscuras. Moreno ha mencionado a Morrissey, Robert Smith y David Gahan entre sus cantantes favoritos, y más allá de la similitud ocasional en la técnica vocal, el sentido arrollador de dramatismo y delicada vulnerabilidad de estos cantantes es a menudo evidente en las interpretaciones de Moreno. Para mi el Adrenaline es un disco intenso, de cuatro amigos que sacaron toda la rabia que tenían dentro y lo transformaron en música. Se presenta en partes de forma experimental, con una línea instrumental opresiva y Chino Moreno entre narrando y rapeando para explotar en riffs explosivos. Es un disco tremendo. Que no es fácil de escuchar a pesar de su sencillez. Es un tremendo debut musical. Nunca podré sacarme el riff de «Bored» cuando comienza el disco. En ese instante mi vida cambió por completo.

 Siempre he pensado que no hay nada más difícil para una banda que el lanzamiento de su segundo disco luego de que su primera entrega haya recibido tremendos elogios como fue el Adrenaline. Pero para Deftones, el Around The Fur sería el nombre del disco que llegaría para reafirmar que no era un grupo cualquiera. Que no era una banda que mezclaba rap con metal, sino que acá los elementos de experimentación iban a marcar un tremendo paso en lo que a la carrera de los californianos se refiere. Acá se presenta la furia, la rabia y la frustración con una potencia tremenda, partiendo con «My Own Summer» y que funcionaban como catalizadores de sonidos que transformarían el panorama musical completamente. En un hecho que aquello se transformaría en uno de sus sellos distintivos y sumarían la presencia del Dj Frank Delgado (quien en el tercer disco se transformaría en un miembro oficial de la banda) para crear distintas atmósferas y ambientaciones con los sonidos de la agrupación. Para mi el Around The Fur tiene dos personalidades o dos formas de expresarse y eso es lo más atractivo: la visceral, que proviene de los gritos y letras de Chino Moreno; y la cruda y pesada, que viene de los riffs de Carpenter, los momentos culmines y precisos de Cunningham y la base y potencia de Chi Cheng. Hay canciones en las que una personalidad domina más que la otra. También nos encontramos a un Chino Moreno susurrándonos una carta de frustración y depresión. Donde se da alojo a todas esas bandas góticas y del new wave de los ochenta que influenciaron a Moreno. El mismo título del álbum recurre al contraste y a la doble personalidad. Citando en parte a Chino, el título Around the Fur proviene de esos dos mundos que se encuentran en su música. “Una piel tiene dos lados, uno suave y terso, y el otro crudo y feo. Creo que es una analogía perfecta para nuestra música. Por un lado tiene un lado abrasivo, y por el otro, creo que la manera en la que yo me abro y canto, la hacen tierna de alguna manera”.  De la misma forma la portada también cae en esa dualidad, en ese contraste. Que al final es mostrar que la gente puede ser hermosa por fuera, pero estar podrida por dentro. Una alusión entre lo agresivo y lo tierno, más que algo sexual como se pensó en algún momento. Y a pesar de toda la rabia y agresividad del disco, el Around the Fur es un disco depresivo. Quizás dedicado en su mayoría a Dana Wells, hijastro de Max Calavera, quien lamentaba la perdida. Muchas de las canciones están dedicadas a este. Solo falta escuchar la última parte de “Be Quiet and Drive (Far Away)”, en la que Moreno grita “And I don’t care where, just far”, como si quisiera escapar y negar su muerte. Pero la que le dedica directamente es “Headup”, uno de los temas aparentemente más agresivos del disco, que esconde una gran ternura y pesar. Entre los gritos frenéticos de Moreno, un riff descarnado de guitarra, la voz gutural de Max Cavalera, y una batería igual de salvaje, se esconde una letra que le dice adiós a Dana.

Otra prueba del contraste imperante. Para mí, el segundo mejor disco de Deftones, porque siento que siempre quedará opacado por el White Pony. Pero el Around The Fur es el disco más sincero de todos que retrata las dos partes de la personalidad de la banda. Por que si hay una banda que puede jactar hoy en día de tener una identidad absolutamente única, potente, melódica y con claras cuotas de melancolía agregadas esa es Deftones.

 Después del Around The Fur, viene a mi parecer la obra maestra de Deftones, el White Pony. Y cuando hablamos del White Pony, hablamos de uno de los mejores discos de la década de los 2000s. Con un sonido único y personal. Este disco me ayudo a crecer y formar mi mente porque la creación filosa y poética funciona a veces más que la rabia y el rencor, y con el este disco nos damos cuenta de que nos vamos volviendo viejos, que no seremos adolescentes por siempre. El White Pony es un disco que no encaja en ningún estilo ni en ningún movimiento. Fue un punto de inflexión en la carrera de Deftones, puesto que hubo un cambio en su sonido que incluso dividió a sus fans. Los hay que prefieren su primera etapa más dura y los que se decantan por las sonoridades derivadas de este disco. Entonces Chino Moreno tomó un escarpelo para cortar trozos de su psique y esparcirlos en su lírica morbosa, hiriente, pasional y metafórica: el caballo blanco de la cocaína, los cuchillos, la heroína, dejar lo dañino y emprender el cambio, secuestros sentimentales, el amor por una chica moribunda, fantasías necrofílicas en una tina de baño. Terry Date y su pesada experiencia al mando de la consola, la oblicua inspiración de Maynar quien fue un interesante aliciente creativo para la maquina de este material. De hecho, al momento de escribir, Chino Moreno comenzó a crear hilos líricos completamente diferentes a los mostrados anteriormente en las dos primeras entregas: “básicamente no canté sobre mí mismo en este disco. Inventé muchas historias e incluso alguno que otro diálogo. Me desligué de mi mismo y escribí acerca de otras cosas. Una vez que pude cantar sobre cualquier cosa que quería, pude hacer mucho más en términos generales. Hay muchas letras en este disco en que la gente me cuestionará, y yo simplemente no podré quitarme de en medio. No soy yo, solo estoy escribiendo una historia”. Y ahora el White Pony sigue siendo una bestia inmensa que en su álgido y pesado andar acaricia la eternidad. Discazo, en definitiva: mi favorito.

 Con el disco que siguió al White Pony, que lleva el hombre de la banda «Deftones», me pasó algo muy extraño. Cuando me lo compré y vi la portada quería besarlo, abrazarlo. Estaba enamorado de esas calaveras y esas rosas. Una mezcla satánica romántica. Corría el año 2003 y yo andaba en skate por la vida, escuchando Deftones en los audífonos. El disco es sí, es un ambiente lleno de contrastes donde la crudeza de su música se demuestra de excelente forma. Carpenter no renuncia para nada a sus riff metálicos, Chino Moreno grita más que nunca, Cunningham crea un muro de contención en la batería y Chi Cheng como bajista aporta también la base a este sonido avasallador. La mayor evolución apreciable para este disco podría ser Frank Delgado capaz de aportar mucha más riqueza al sonido con sus samplers y teclados. Chino Moreno comentaba en una entrevista que después de el descanso que se tomaron para sacar este disco, dado que cada quien tuvo la libertad de explorar diversos proyectos, se metieron a ensayar. La química volvía como cuando eran más jovenes y empezaban a jugar a tocar música. Es cosa de escuchar «Hexagram» que es una mezcla gritos que se escuchaban ya en el  Adrenaline o el Around the Fur de forma muy intensa. Es un disco exquisito musicalmente para disfrutar. No hay estructuras copiadas, repeticiones o partes prácticamente calcadas a otros discos. El estilo permanece, su actitud musical también, es una bocanada de aire fresco y renueva. Renovarse o morir, es la clave para Deftones.

 Saturday Night Wrist ofrece un amplio espectro de ritmos y estilos, con un Chino Moreno imponente al modular su registros vocales en función de las necesidades. Las guitarras de Stephen y los teclados de Frank Delgado (cada vez más necesario) ayudan a encontrar a los Deftones mas delicados y quizás inseguros que hemos escuchado, con variedad de atmósferas que ellos nunca habían explotado de manera tan clara. El cambio de sonido se detecta de manera clara en la guitarra de Carpenter, mucho menos rítmica, menos riff pesados; más enfocado en texturas y adornos. De hecho ellos mismos dicen haber sudado sangre durante el proceso de grabación de este disco e incluso se llegó a hablar de la salida de Chino Moreno, más centrado en sacar adelante su proyecto paralelo Team Sleep. Para mí es un trabajo con grandísimos temas aunque en su segunda parte la experimentación sea demasiado arriesgada y globalmente sea un disco demasiado heterogéneo. Además agregar la discreta colaboración de Serj Tankian en “Mein”. En una entrevista a Chino Moreno habla sobre el Saturday Night Wrist y dice: «Era jodidamente horrible. ¿Sabes por qué no me gusta ese disco? No creía en mi. Me pusieron con tres o cuatro compositores diferentes (el sello y el management de la banda), me hicieron creer que ya no podía sacar una canción. Mi problema real era que tenía un problema de drogas y probablemente necesitara ayuda con eso. Pero la cosa se hizo grandísima porque en lugar de superarlo, me hicieron creer que no podía hacer más música. ¡Y me lo creí! Ese disco es tan inseguro, por eso lo odio. No tengo la impresión de que sea yo es esa versión insegura de mi que no sabe lo que está haciendo o ni siquiera cree en él. Fue horrible. Fueron los peores momentos de mi vida».

 3 de Noviembre de 2008, Santa Clara (California). Chi Cheng, bajista de Deftones, sufre un accidente de tráfico que le deja en coma. De esta espeluznante forma podría comenzar a escribirse la historia del sexto álbum de estudio de Deftones, Diamond Eyes, un disco marcado por la fatalidad y la tragedia. Los hechos tuvieron lugar mientras la banda trabajaba en el que iba a ser realmente su nuevo trabajo, “Eros”. Poco después del fatal acontecimiento decidieron paralizar la publicación de “Eros”. Y de este descontento nace Diamond Eyes. Y en este disco siento que vuelen un poco a sus orígenes, pero ya maduros. Personalmente creo que hasta un poco de de Shoegaze hay en el disco. Diamond Eyes traza un recorrido y un tempo up-down-updown bien marcado, de mano de la reconocida versatilidad de la voz de Chino Moreno, tan desgarradora y visceral como siempre. En este disco Chino demuestra que la voz puede ser utilizada como un instrumento más, yendo más allá de las posibilidades del canto, experimentando con su garganta lanzando guturales casi imposibles. Por otra parte, debemos recordar la sustitución del bajista Chi Cheng por Sergio Vega. Para mi, el Diamond Eyes es un tremendo disco que colmó todas nuestra expectativas. Siendo una emotiva dedicatoria.

 Koi No Yokan es un trabajo que sabe equilibrar sus raíces con nuevos sonidos que conforman el que tal vez sea su disco más dinámico y Shoegaze de todos. Según Chino Moreno el nombre del disco significa «La sensación que se tiene cuando, tras conocer una persona, los dos saben que van a enamorarse irremediablemente». Por ello, podríamos esperarnos un disco tranquilo, y en parte sí. Tiene momentos potentes, pero sus momentos suaves y tranquilos brillan mucho. El resultado es simplemente asombroso. Deftones se siente cómodo en ese espacio sonoro repleto de pasiones, temores, violencia, amor y quejidos como si de una relación personal se tratase. Veo el Koi No Yokan como esa persona de la que nos enamoramos irremediablemente porque es  diferente y distinta al resto y que trastoca nuestros esquemas. Nos enamoramos de esa persona, del Koi No Yokan y de Deftones de la misma forma. El disco es una vuelta al pasado pero mirando al futuro. Porque nos craneámos a la hora de intentar catalogarlo dentro de un único estilo. Y ahora entendemos de que con Deftones no hay que catalogar o etiquetar, sino confiar plenamente en sus capacidades, pues pocas bandas de similares comienzos han tenido una madurez tan deslumbrante.

 El inicio del Gore nos lleva a un nuevo planeta. A un nuevo mundo, en medio de flamencos y un cielo púrpura. En un ambiente completamente nuevo. De los tirar y aflojar entre Moreno y Carpenter surge uno de los sonidos que mejor une la melodía dentro de Deftones. En el Gore nos encontramos ante otro gran esfuerzo de una banda que sigue resistiéndose a dejarse marchitar con el paso del tiempo. Se puede entender cierta sensación amarga, ya que bien es cierto que estamos ante un disco netamente inferior a sus dos predecesores. Pero una vez que se entiende la esencia del disco, es sólo cuestión de tiempo terminar disfrutando de él. A mi modo de ver es un resumen de su carrera. Un resumen de riff, de experimentos, de shoegaze, de locura, de atmósfera, de ambiente. Entiendo que es complejo enfrentarse a un disco como el Gore. Necesita tiempo, corazón y oxígeno. Deftones a esta altura, ya es una banda madura. Son la interminable dilatación de tus emociones, son las belleza y el espanto de sacramento. Han dejado muertes atrás, disputas internas, divorcios; ya no son los adolescentes furiosos y locos del Around The Fur ni los treintañeros alternativos y melancólicos del Saturday Night Wrist, ahora son unos cuarentones llenos de sabiduría que otorga la experiencia y a la vez ávidos de nuevos descubrimientos. La música de Deftones para mí es un estado mental (es un signo humano, una presencia) y está pasando por un momento de confusión; que se saben adultos, pero no quieren perder su lado adolescente. Entonces están plasmando todas sus frustraciones, sus deseos, sus esperanzas a en su arte, en su sonido, irremediablemente, su experiencia vital. Están, por sobre todo, intentando encajar en un escenario super difícil y subconciente, y con cada disco les es más difícil conectar con un público que ha crecido con ellos (y que espera un nuevo White Pony) y ahora se enfrenta a sus mismos miedo. Gore es un disco maravilloso. «El acontecimiento floreal del poema estimula mis nervios sonantes». Lleno de palabras de consuelo y caricias. Hay rabia bien canalizada como en «Prayers/Triangles», melancolías melódicas nuevas como en «Acid Hologram», brillantes momentos de seguridad y madurez en la que tu propia confianza te hace sentir especial como en «Hearts/Wires» o momentos de soledad donde abunda la tristeza y sientes el corazón colmado de eclipses y lamentos con «Phantom Bride«. Por momentos «Gore» te envuelve y te sumerge en un mar de emociones, te conduce por inviernos fríos donde el cielo es hermoso, lleno de colores, pero la gente está triste, la gente tiene miedo. Hasta que la sangre lo tiñe todo y desde el otro extremo, el sol brilla hasta cegarnos de felicidad. La vida es un regalo y se expresa en una canción como «(L)mirl», que te aferras a ella aunque el mundo se está derrumbando. A veces es peligroso mirar atrás, un peligroso mirar y detenerse, pero después de escuchar este disco, después de escuchar Gore con el corazón, con la piel; después de escucharlo conociendo todo el proceso por el que ha pasado Deftones, todo el proceso por el que hemos pasado nosotros mismos, siendo fans por años, cuando echemos la vista atrás y veamos el camino andado, estos pasos le darás más valor a los pasos futuros.

Matias Garcia

La música me salvó la vida.

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