Lía Nadja, Yavina Yelb, Los Bárbara Blade y el arte de convertir M100 en una selva

“La leyenda amazónica del Chuyachaqui se refiere a un personaje mitológico que adopta la forma de una persona conocida para engañar a sus víctimas, y provocar que se pierdan en la espesura del bosque”

Durante la noche del viernes recién pasado, Matucana 100 se vio envuelta por un aura distinta. Es como si el mismo Chuyachaqui hubiera tomado posesión del local y hubiera invitado a todos los asistentes a participar de un ritual en medio de la selva. Durante la velada, este espíritu adquirió distintas formas: Lía Nadja, Lavina Yelb y Los Bárbara Blade. Todos, mediante sus dosis orgánicas de experimentación, trajeron un pedazo de la jungla amazónica al centro de Santiago.

La penquista Lía Nadja fue la primera sobre la tarima, que con un ambient pop, en un constante coqueteo con texturas análogas, comenzó la fiesta. Sus etéreas armonías, tan suaves como intensas, cautivaron de inmediato al público, que seguían al compás sus secuencias loopeadas.

Sus composiciones de corte experimental la han vuelto un nombre emblema en la escena electrónica local, y la han llevado a editar sus trabajos en plataformas nacionales e internacionales. Con un abanico de sonidos cada vez más grande, Lía se perfila como una de las artistas en ascenso más atrapantes de la escena local.

El público se mostraba ansioso tras la presentación de Lía, y no era para menos: Lavina Yelb estaba de vuelta. El projecto de Anibal Bley estuvo en un largo hiato, y dejo su forma solista para materializarse como un grupo, conformado, entre otros, por Felipe Castro de los Bárbara Blade.

El éxtasis de la audiencia estalló tras los primeros acordes. Anibal había vuelto, y con un amplio arsenal de sonidos se tomó Matucana 100 por asalto para dejar el público a sus pies.  Otra Vez Otra (2018) es el nombre de la última placa editada por él, bajo su propio sello, sin embargo, esas mismas palabras eran las que plasmaban los aplausos del público, que denotaban en su mirada, que no querían que Yelb y compañía abandonaran el escenario.

Tras un ensordecedora ovación, la (ahora) banda, se despedía para dar paso a los grandes anfitriones de la noche, Los Bárbara Blade. Para quienes no los conozcan, es un trío de música experimental en el que convergen elementos de la neo-psicodelia con la cumbia digital.

La combustión entre ritmos latinos y electrónica encendieron M100, y los Bárbara hicieron bailar a todos los presentes con un movido show. Tal y como su nombre los anuncia (la referencia es clara a la clon de Lara Croft), cada uno de sus espectáculos son una aventura por los pasajes del Amazonas con la más espesa vegetación. Cuchillo en mano, se adentraron con su público al bosque, como el Chuyachaqui, para tenerlos cautivos del ritmo, ahora nadie puede escapar de la fiebre de baile provocada por la Vitamina C.

Franco Garrido P.

https://rateyourmusic.com/~kougar

CCP-SCL.

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