Mon Laferte en Movistar Arena: Talento y propuesta que enamora

Mon Laferte

Mon Laferte regresó a Chile para presentar su último álbum, ‘Autopoiética’ (2023), la noche de este miércoles en el Movistar Arena. El espectáculo, que duró casi tres horas, estuvo marcado por la puesta en escena, sorpresas y una sinergia cautivadora entre la artista y el público.

Es difícil describir la cantidad de emociones y sensaciones que se pueden experimentar ante la presencia de una de las artistas chilenas más reconocidas a nivel mundial. Mon Laferte ofrece un espectáculo que cautiva y envuelve de principio a fin. Gracias a la riqueza de su discografía, abarca desde la emoción hasta los ritmos más bailables. Con cuatro espectáculos programados en Chile: Antofagasta, Santiago, Concepción y el pospuesto para noviembre en Viña del Mar, la artista, nacionalizada mexicana, nos presenta una nueva etapa en su vida y carrera, llamada ‘Autopoiética’.

Con la noche cubriendo todo con luces y el cálido aire otoñal invitando a cubrirse los brazos, miles de personas comenzaron a llegar al Movistar Arena, en su mayoría mujeres. Rosas rojas en el pelo, ropa extravagante y vestidos que emulaban alguna etapa en la carrera de la artista eran la norma durante la larga espera del espectáculo. Mientras tanto, el recinto de conciertos se preparaba con globos azules e imágenes impresas que mostraban a la chilena como una divinidad, esto como parte de fan action preparados para la jornada.

Con un retraso de casi 20 minutos, comenzaron a correr imágenes que adelantaban un documental basado en la artista, que se estrenará en Netflix, para que, sin muchas palabras, Mon Laferte subiera al escenario junto a un diverso cuerpo de baile masculino, entre una escenografía basada en pantallas gigantes y una escultura femenina gigante que, con un gesto cansado, se recostaba a un costado. Una seguidilla de canciones de su último álbum, como «Tenochtitlán», «Te Juro que Volveré» y «No+Sad», sumando su último sencillo «Obra de Dios», fueron las encargadas de encender el ambiente sin dar mucho tiempo para respirar.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

La chilena presenta un show meticulosamente planificado, donde cada canción cuenta una historia y marca una época de la artista. Los bailarines complementan el relato, mientras que las pantallas desempeñan un papel importante al cambiar los ambientes, y los músicos, compuestos por una baterista, un guitarrista y una pareja de instrumentos de viento, complementan las melodías. Además, la devoción del público es notable. Miles de almas veneran a ‘La Mon’ como si de una religión se tratase, y aceptamos, estamos en presencia de algo “celestial”. El culto a la personalidad está permitido esta noche.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Uno de los momentos álgidos de la noche fue durante la interpretación de la canción ‘Autopoiética’, cuando algunos fans seleccionados desde el público subieron al escenario luciendo trajes y vestidos extravagantes. Caminaron junto a la artista como si estuvieran en una pasarela de moda, transmitiendo un mensaje claro: aquí todos somos iguales y se celebra la diversidad.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Durante la interpretación de «Tormento», una de las canciones más populares de la chilena, se desató un coro de miles de personas que cantaron la sufrida letra con pasión, como si estuvieran experimentando aquella misma experiencia en ese momento. Le siguieron canciones como «Antes de Ti», «Flaco» y «Mi Buen Amor», todas coreadas por la multitud.

El carisma de la artista es envolvente: su sonrisa genuina, su humildad palpable y su humor sarcástico encanta. Sin embargo, su talento es sorprendente. Su voz, su interpretación y su dominio del escenario muestran una destreza pulida a lo largo de los años, que no tiene nada que envidiar a las producciones internacionales más celebradas.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Entre las sorpresas de la noche, destacó la invitación de la artista Nicole para interpretar ‘Si Tú Me Quisieras’. Mon descubrió a Nicole como una de las mujeres que la inspiraron a incursionar y perseverar en la música. Otro gran invitado, fue Manuel García, con quien Mon comparte una colaboración. Juntos, interpretaron ‘La Danza de las Libélulas’, el único cover que se escucharía durante la jornada.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Lo de Mon se siente como un espectáculo del más alto nivel, un show de casi tres horas que no decae en ningún momento y solo detona carisma y talento. Y aunque un setlist de más de 30 canciones puede agotar a ratos. El show juega con los momentos y las emociones, en bloques dispares, en los cuales a veces es el torno de las canciones más melancólicas para dar paso a los ritmos más alegres y felices. Así jugando con la sensación del show, uno que es largo, pero que de todas formas, al culminar, se siente corto.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Canciones como “Flaco”, “Primaveral”, “El Cristal” y “Tu Falta de Querer”, fueron las encargadas de transformar en Movistar en un verdadero karaoke, en que miles de personas a coro, dejaron sus almas a los pies de la chilena, quien se permitió no cantar en diversos versos, para así escuchar como tantas voces parafrasean con pasión sus letras, esas mismas letras que escribió en condiciones distinta de su vida, pasando por momentos difíciles y momentos alegres. Nadie es profeta en su tierra dice el dicho popular, y claro que Mon Laferte lo sabe, regresa de México a su país natal para ser una profeta, una que toca corazones y causa devoción religiosa.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

El show finalizó con ‘Casta Diva’, una canción que se asemeja al canto gregoriano, pero que tiene toques de reggaetón, en un estilo propio del arte contemporáneo. Una coreografía basada en juegos de sombras y máscaras alusivas a la época griega complementaron la actuación. Después de esto, el personal, invitados, músicos y técnicos subieron al escenario para despedir el concierto, mientras en las pantallas pasaban los créditos como si lo que habíamos presenciado fuera una película. Y así fue, durante casi tres horas logramos ver el recorrido, narrado por canciones, de una las artistas del momento y vaya que valió la pena.

Mon Laferte se despide de su segunda parada en nuestro país ante un Movistar Arena rendido a sus pies, y con justa razón. Lo de Monserrat Bustamante está a otro nivel.

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Crédito: María Loreto Plaza- @estricolor

Francisco Millán G

http://disonantes.cl

Amante de la música y Los Simpsons.

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