Fuego Artificial: el nuevo álbum de Las Ligas Menores que estalla en el aire

Tuvieron que pasar dos años, luego de su Ep «Ni Una Canción» (2016) para escuchar un nuevo álbum de Las Ligas Menores. Y valió la pena. La pena de tener que esperar y cantar una y otra vez esas canciones del primer disco (El disco suplente, 2012) y las demás publicaciones que a muchas nos han hecho llorar. La alegría de esperar las 12 de la noche del 9 de mayo, día liberaron «Fuego Artificial» y las ansias de aprenderse las canciones en tan solo una noche.  El quintero bonaerense, desde su primer disco (El disco suplente) en 2012, han ganado cada vez más adeptos. La fórmula es fácil: la sencillez y la no pretensión de cuatro mujeres y un hombre jovenes con ganas de hacer música llena de amor y poesía.

Canciones que relatan cosas, que en el fondo, a todas y todos nos han pasado, más allá de las convicciones que se tengan. Se trata del amor romántico y de todos los otros. Una pista de baile, una pieza vacía, enamorarse y querer estar riéndose en la cama mirando el techo con ese alguien, es juntarse a ver series o leer poemas. Es querer estar solo pero sentirse acompañado. Es estar de cumpleaños y querer de regalo ir a la playa, distraerse y no pensar(te) tanto, es extrañar(te) y verlo todo, todo gris. Son guitarras desplomadas, amaneceres drogados en besos y abrazos, son inviernos que pueden pasar de fríos a tibios o viceversa. Son voces dulces y guitarras melódicas pero bailables, teclados armónicos y una batería que suena con fuerza. Es apelar a la honestidad, como apelamos al amor como la base de todo. Es un rechazo implícito a la violencia, un acuerdo tácito entre el amor y lo que da la paciencia de cuando queremos y aceptamos a alguien.

Reconocerse como un desastre, sin pretensiones de ser algo. Ser humilde frente al tiempo y sabernos como diminutas frente a todo lo que la vida nos quiere enseñar. Reconocer errores, agachar la cabeza y estar dispuesta a enmendarlos. Fuego artificial es un viaje por las emociones desde la playa a las montañas, de las estrellas al resto del espacio, del bosque a la noche bajo la luna, de la niñez a tener que ser adulta. Trece canciones en la voz y la guitarra de Anabela Cartolano y Pablo Kemper, el bajo y la voz de María Zamtlejfer, los teclados de Nina Carrara y la batería enérgica de Micaela García.

Fieles representantes del indie pop pero de todas formas bailados por los de corazón punk. Porque lo que tiene de pop lo tiene de post punk y es justamente lo que a muchos cautiva. La capacidad de transitar por la simpleza pero no por eso sin brillo ni contenido, sino todo lo contrario: llevarnos hasta lo más profundo para terminar explotando de felicidad.

Un alguien crítico fundamentalista acérrimo, nos podría decir que es una banda que le canta al amor, que puede que sea cierto. Pero, ¿a quien no le ha pasado? Además, ¿no se ama a las amigas y a los hermanos acaso? Quien no tenga el corazón roto, que lance la primera piedra.

Escucha el «Fuego Artificial», el nuevo disco de Las Ligas Menores

Camila Sierra

Cientista Social, cocinera, casi periodista y melómana.

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