Reseña: Un viaje espacial entre el post rock y la electrónica, «Singularidad» el segundo álbum de Telar

«Singularidad» es el segundo trabajo de Telar, proyecto liderado por Juan Pablo Watkins.

Telar estrenó su álbum debut en mayo del 2016, disco que llevó el título de 
“La Vida en Ceres” a cargo de Juan Pablo Watkins y Benjamín Cartes hasta ese momento. Este año la banda pasó a ser el proyecto personal de Watkins con el que a principio de septiembre estrenó «Singularidad«, álbum de post rock con matices electrónicos compuesto por 8 canciones escritas por Juan Pablo Watkins y producido por Martín Pérez Roa y Watkins y mezclado por Pérez Roa en Estudio Niebla. El mastering estuvo a cargo de Francisco Holzmann en Clio. Contó con la participación de Tomás Gubbins en la guitarra eléctrica, Kiki Molina en baterías y SPD, Martín Pérez Roa en bajo eléctrico y organelle y Agustina Vidal en la voz en Súpercuerdas. La portada estuvo a cargo de Catalina Cárcamo.

«Afluenza»  es el primer track de «Singularidad» y es la puerta de entrada a todo lo que Watkins tiene planeado más adelante.  Su título hace alusión al neologismo utilizado para definir el peso que la personas cargan al mantenerse al ritmo de la sociedad en las grandes ciudades, el endeudamiento, el estrés, la sobrecarga del trabajo, etc. Idea que se percibe en su letra «Pero siempre quise estar aquí, Un marcapasos de oro 
Hipertensión, disforia.  A plena luz deambulo la carga es pesada, los sueños son muy angustiantes Las píldoras no logran sedar».

La canción deja en claro la propuesta del álbum, tanto musicalmente como su lírica, comienza incidentalmente creando un ambiente que explota a poco de llegar al minuto. La batería y el bajo constante crean la base mientras guitarras y sonidos electrónicos conjugan en melodías oscuras que será la tónica de gran parte del álbum. La voz suave se mezcla con los demás instrumentos siendo uno más de ellos.

Con una melodía de guitarras sigue «Simbiosis«, canción que habla de la inseguridad del amor, el aparentar y ocultar quien es uno realmente. Con un Loop de guitarras constantes al fondo, un bajo potente y la voz  que corea líneas como «No quiero que me quieras si sabes bien quien soy«. 
Watkins desde aquí comienza a barajar las temáticas y creando el hilo conductor.  «Simbiosis» toma algunos más bpm que su antecesor y crea una atmósfera especial.

La teoría de las Supercuerdas es la inspiración para la canción que lleva su nombre, «Supercuerdas» es una canción más lenta que sus antecesoras donde la voz va tomando más protagonismo. Distintos detalles de la mezcla se hacen notar en toda su duración, la mano de Martín Pérez Roa juega un rol importante, y es que al escucharla con audífonos se pueden notar ciertos elementos, uno de ellos es la predominancia de las voces de Juan Pablo Watkins y Agustina Vidal en izquierda y derecha. Voces  que un se unen en el centro en algún momento tal como lo indica su letra  «No es igual buscar otra mitad, A encontrar un centro Converjo en tu orbital Y una nueva gravedad, Va curvando el tiempo Hasta el punto del encuentro».

Esto se suma a los distintos sonidos electrónicos  que atraviesan nuestra cabeza de oído izquierdo a derecho, como realizando un viaje en el espacio atravesando la órbita de algún planeta, juegos que dan magia y hacen aún más interesante la propuesta de «Singularidad«.

Llegando al cuarto tema, se produce una especie de quiebre, un golpe directo, una crítica fuerte y  una propuesta distinta. «Máquina» comienza con una voz artificial, una serie de preguntas de lo que pareciera un androide a su creadora. Todo esto para comenzar un crescendo donde la electrónica comienza hacerse presente de apoco y  que comienza a ocultar los rasgueos de guitarra explotando en una voz robótica acelerada, la cual parafrasea un texto adaptado de «Monstruos de la imaginación financierizada: de Pokémon a Trump» escrito por Max Haiven.

El escrito que es una crítica al capitalismo y al sistema neoliberal visto desde una sociedad actual. De la calma con la que comienza el tema avanza al caos total, marca la mitad del álbum y un matiz más a la propuesta.

Al llegar a este punto, lo oscuro de «Singularidad» comienza a dar un giro más al rock y al post. «Holograma» es una invitación a despegarse del pasado, como si viviéramos en un holograma, «El amor no es más que esto, un horizonte de sucesos, atraído por gusanos, mírame antes de borrarnos». La canción comienza con potencia, la voz más arriba que los instrumentos y un quiebre al medio entre bajos, sintetizadores y sonidos electrónicos conjugan hasta llegar clímax cargado a la guitarra. 

#Love es una descripción de las relaciones amorosas postmodernas. Siguiendo con la línea instrumental de su antecesor, Wilkins nos presenta a una pareja sentada en un café con la vista en la pantalla de sus celulares, esa pareja que todo el mundo puede ver y que físicamente están uno frente al otro pero en realidad ellos no están ahí, si no que sus mentes divagan en mundos cibernéticos y plásticos.

El celular en la mano en todo momento, la fotografía para redes sociales que aparentan realidades, todo eso lo engloba de manera simple y significativa en el «hashtag love». Como es la tónica hasta este momento del álbum, la calma del comienzo termina en un clímax donde se hace presente la batería de Kiki Molina. #Love es una canción que tiene mucho más que decir de lo que es y que cautiva con sus distintos elementos.

«Amargos» es la penúltima canción y demuestra la mirada pesimista y profunda de su autor. Es una canción más cercana al rock con elementos indies, comienza con un pequeño sample para dar paso al juego de guitarra. es la canción perfecta para ir despidiendo la propuesta y se encamina al final. 

«Albor» es el último track y marca el final de «Singularidad«. Una canción más lenta y oscura con una letra acongojada y oscura marca el cierre del álbum como si se tratase de una despedida, los elementos más suaves en su composición dan esa impresión. «Albor» es un llegar a destino de madrugada cuando aparece la primera luz del día y así es, es el término el aterrizaje de este viaje espacial. 

Sin dudas Juan Pablo Watkins presenta un disco con una propuesta interesante y bien marcada de principio a fin, de esos discos hechos con tantos sentidos y misterios que obligan a investigar y querer saber más. Los elementos sociológicos y la inspiración en teorías físicas en sus letras dan un condimento extra y captan la atención. «Singularidad» es un disco que cautiva al escucharlo una segunda vez, y una segunda vez porque la primera es entender y sorprenderte con el paso de cada canción y tratar de entrar al juego. 

Es un álbum que no fue pensado para ser tocado en vivo según las propias palabras de Juan Pablo, es un álbum con la intención y la magia de querer hacer música y expresar ideas. Más oscuro y profundo que su antecesor y que podría ser perfectamente el soundtrack de una película o la música de fondo de un viaje nocturno en auto por la carretera.

Francisco Millán G

http://disonantes.cl

Amante de la música y Los Simpsons.

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