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Rubio: “Nunca he pertenecido a una escena o nicho específico, quizás tengo mi propio mundo”

Rubio

Con un nuevo álbum bajo el brazo, Rubio se prepara para su presentación en Lollapalooza Chile, un regreso clave en la carrera de la artista radicada en México, que viene de realizar una bien recibida gira por Estados Unidos. Con un sonido cargado a la guitarra y batería, la chilena reafirmará por qué es una de las propuestas más interesantes y sólidas del circuito underground latinoamericano.

Francisca Straube, más conocida como Rubio, acaba de lanzar su cuarto disco de estudio, Espero Podamos Ver un OVNI Juntxs (EPV1OJ), una obra íntima y transformadora que marca una nueva etapa artística y personal. En este trabajo, la artista regresa a un formato más orgánico, privilegiando la guitarra, las baterías reales y la voz en primer plano, distanciándose de la electrónica y el pop oscuro que caracterizó a su aclamado álbum «Pez» (2018).

El giro no es casual. Parte de este proceso creativo estuvo impulsado por la necesidad de componer desde la guitarra y explorar tonalidades más luminosas, generando un paisaje sonoro más crudo y directo. La decisión estética también dialoga con su propio momento vital: vivir fuera de Chile, consolidar su proyecto y asumir una madurez artística que hoy se traduce en canciones más confesionales.

Este impulso creativo se suma a un exitoso 2025, cuyo punto álgido fue su participación en el ciclo Tiny Desk Concerts. Aquella presentación —sin efectos, sin capas electrónicas, con la voz completamente expuesta— marcó un punto de inflexión técnico y emocional. Para Straube, fue una prueba de fuego que reforzó la dirección más orgánica que hoy define su música.

Desde sus inicios en Miss Garrison hasta su paso por Fármacos, Rubio se ha convertido en el proyecto central y más personal de la artista. Un espacio donde convergen exploración sonora, disciplina profesional y una intimidad cada vez más evidente en sus letras.

Conversamos con la artista a través de una videollamada, instancia en la que abordó su nuevo álbum, los cambios artísticos que atraviesa, su vida girando en el extranjero y lo que significará su próximo paso por Lollapalooza Chile 2026.

“Me Asusta Amar Tanto la Soledad” es el último adelanto del disco y se siente muy personal. ¿En qué momento nace esa necesidad de escribir sobre el aislamiento?

«En general, todo este disco lo escribí en el momento, según cómo me estaba sintiendo en el presente. Es el primer disco que hago así, de forma inmediata. Componía y listo. Nunca lo había hecho; fue mi primera vez.

Esa canción nace del miedo, porque soy muy ermitaña y me aíslo mucho. Cuando uno se aísla tanto, también tiene que tener conciencia de que hay gente querida alrededor que te necesita. Surge de ese miedo a que te guste demasiado la soledad.

Siendo inmigrante y viviendo sola acá (en México), la sensación se intensifica. He vivido la soledad de distintas maneras, pero también con la conciencia de que hay que cuidar los vínculos. Por eso en el coro dice: “aunque me cueste voy a ir, es importante para ti”. Estoy en mi mundo solitario, pero sé que para ti es importante que esté y comparta.

También habla de cómo uno se siente. En una parte digo: “a veces siento que no soy tan especial para qué hablar”. A veces lo siento así. Cuando estoy en una reunión social donde todos quieren hablar y contar su propia experiencia, en esos momentos prefiero escuchar. Por algo Dios nos dio dos oídos y una boca.

Son cosas que me han pasado y nunca había hecho una canción sobre eso. Quise hacerla».

En estos adelantos se percibe una sonoridad más orgánica, con más guitarra y batería, alejándose de lo electrónico. ¿Qué te llevó a ese cambio?

«Influyó que empecé a aprender guitarra y estoy encantada con el instrumento. Me pasó algo similar cuando toqué batería por primera vez siendo chica, y ahora me pasa con la guitarra. Me conecté con esa energía, algo que no me ocurría con el teclado MIDI ni la SPD.

Estoy fascinada con los pedales, viendo tutoriales y me fijo en los guitarristas. Por eso este disco nace así, muchas canciones nacen desde la guitarra y los acordes.

Desde que vivo acá y he viajado a Estados Unidos, he visto que existe el nicho del folk, del country, del shoegaze y del ambient. Voy a EU y me encuentro con mil bandas talentosas y festivales, no está el reggaetón ni el autotune. Me encanta eso. Volví a algo «más tierra».

El formato en vivo ahora es cuarteto, con bajo y batería. Me reencanté con la música y el disco quedó así por eso».

Rubio.

Esta nueva etapa se siente más luminosa, incluso en los colores. ¿Qué ha cambiado en ti desde el disco Pez?

«La portada de Pez es negra, ahí estoy con plumas, imprimirla fue difícil, porque era muy negra. Ahora la portada es rosada, la antítesis total. Ahí estoy oscura y acá viendo la luz en una habitación.

Me encanta, como la vida misma en verdad, uno tiene cambios para todos lados. No sé exactamente a qué se debe, creo que llegó el color a Rubio. Quizás influye vivir en otro país, estar haciendo mi cuarto disco, llevar ocho años con el proyecto y componer canciones más orgánicas.

No tengo una explicación tan concreta, pero siento que hay un cambio y una conexión con mi infancia, que era muy rockera. Como este disco está orientado a mi adolescencia, quise que fuera todo ochentero, noventero y dosmilero. Entonces todos los videos están ambientados en esa época, son de día, con luz natural. Quise remontarme a esa tiempo».

El año pasado te presentaste en el Tiny Desk Concerts. ¿Cómo fue esa experiencia?

«Más allá del Tiny Desk en sí, fue un gran desafío llevar a Rubio. Justo nació cuando yo estaba haciendo este disco, entonces todo tiene coherencia, porque este disco está mucho más crudo, mi voz está mucho más normal. Entonces aparece el Tiny Desk, que es como: “ya, ahora cantar crudo, sin nada, sin efectos, sin retorno”. Todo lo que nunca he hecho en mi vida; fue mi primera vez. Entonces, mi primera vez en el Tiny fue muy riesgosa.

Más que la exposición, fue el aprendizaje: los ensayos, atreverme a cantar así y disfrutarlo. Estaba muy emocionada cuando lo grabamos, estaba muy feliz. Es una experiencia muy bonita que llevo en mi corazón y nunca la voy a olvidar».

Cuando se publicó, ¿quedaste conforme?

«No, es que soy súper autoexigente. Entonces, podría haber sido mucho más bacán en mil cosas. Tuvimos menos de un mes para prepararlo también. Tampoco te dan tantas opciones de mezcla; hay demasiadas restricciones. Entonces también hay un desafío de soltar, de decir: ya, esto es lo que es, lo dimos todo y esto es.

¿Podría haber sido mejor? Sí, podría haber sido mejor. Pero fue lo que fue, lo pasamos bien, quedé contenta. Es muy raro escucharme seca y con la voz mega fuerte; me pasan mil cosas.

Lo he visto varias veces, entonces a veces me carga, a veces me encanta, otras me dan ganas de llorar; me pasan demasiadas cosas. Es lo que es y tuvo muy buena recepción; la gente conectó. Hay gente que me dice que le gusta mucho más Rubio así.

Me dio mucho nervio sentirme tan expuesta. Uno está acostumbrado a ser del under y de nicho. Entonces abrí mi Instagram y aparecía en todos lados. Ahí también te das cuenta de qué es lo que tú quieres. Creo que a mí me gusta más el under«.

¿Cómo ves hoy la escena chilena desde México?

«Me siento un poco aparte, en el sentido de que Chile está muy urbano, entonces me siento un poco alejada. También las generaciones nuevas están con todo. Yo voy a cumplir 40, entonces me siento realmente mucho más vieja. Soy de otra generación a la de los chicos que la están rompiendo y están con todo, llenan el Movistar y eso nunca había pasado en Chile. Lo encuentro muy lindo, porque en una escena local no había pasado antes, quizás con Los Prisioneros y ya.

Me siento un poco aparte porque lo masivo en Chile ya no está siendo lo indie. Entonces el espacio para los «raros» quizás no es tan grande. Uno tiene que entender de dónde pertenece, de dónde viene, de dónde es».

¿Cómo ves a los contemporáneos de tu época? ¿Te sentiste parte de esa escena junto a Fármacos, Alex Anwandter, Gepe o Denver? ¿Sientes que perteneciste a esa escena o estás en otro lugar?

«Siento que Rubio, en general, nunca ha pertenecido mucho a una escena porque es medio ecléctico. Nunca perteneció a un nicho específico ni a un grupito. No sé si eso es bueno o malo. Lo positivo es que quizás tiene su propio mundo; lo complejo es que no pertenece a grupos o tribus.

Me encanta ver que todos esos proyectos sigan. Encuentro muy lindo que Gepe, Alex Anwandter y Denver, ahora que volvió, continúen. Gepe y Alex incluso son de otra categoría, un poco más antiguos o más masivos, más populares. Yo siempre he sido más de nicho, más pequeño.

Que las otras bandas sigan, que Denver haya vuelto y que Fármacos también continúe, me gusta, porque al final todos siguen haciendo su carrera y su propio mundo».

Rubio.

Quienes hemos podido presenciar tu show en vivo sabemos que son bastante intensos, con mucho juego de luces y una entrega física y vocal fuerte. En esta nueva etapa, que quizás es un poco más tranquila, ¿estás trabajando en una nueva puesta en escena? ¿Te has tenido que reinventar o cambiar algo?

«No, siguen siendo súper intensos. Quizás ahora son más para llorar, más emo, pero siguen siendo intensos y con todo.

Hay algo más luminoso en el sentido de que entra el rosado a Rubio, que antes no estaba. Entonces hay otra paleta de colores, pero sigue siendo intenso, dramático, emotivo, potente y bailable. Quizás más rockero».

Vuelves a Lollapalooza Chile 2026 ¿En qué momento sientes que llegas como artista y emocionalmente al escenario de Lollapalooza?

«Me encanta, porque como ya no vivo en Chile, volver a tocar allá es muy emotivo. Te conectas con el público que te vio nacer, entonces hay una emotividad muy bonita en reconectarse con las raíces, y eso lo encuentro muy especial.

También voy con disco nuevo, y eso me da emoción y nervio porque es algo nuevo. Estoy expectante de mostrar lo que hago y el arte que expreso, soltando y conectando con la gente que también. Muy feliz, la verdad, de volver al Lolla».

Hace un momento comentabas que siempre te has sentido muy del under, lo que implica conciertos más pequeños e íntimos. Ahora te presentarás en un show masivo, donde a veces la gente está pasando o no necesariamente atenta. ¿Cómo te sientes con eso? ¿Te afecta la masividad?

«No, me encanta todo. Puede ser un bar pequeño under de 100 personas o algo gigante de 30.000. Siempre voy a darlo todo y a sudar de la misma manera, allá o acá.

Lo único que quizás no me gusta de los festivales es que todo es rápido: la prueba de sonido es rápida y esas cosas técnicas me estresan un poco. Cuando tienes tu show sola, puedes probar dos horas y dejar todo montado perfecto. Acá es montar y desmontar rápido. Ese estrés de festival es lo único que no me gusta».

¿Con qué sensación te gustaría que el público se fuera después de ver a Rubio? ¿Qué emoción te gustaría provocar?

Me gusta mucho que cuando vean a Rubio las personas viajen, se detengan y se sientan ahí, que les toquen los instrumentos, que sea profundo, que bailen llorando; siempre lo digo.

Rubio es ecléctico: hay canciones más rockeras, otras para llorar, después más bailables y otras más tecno. Voy jugando con el espectador en cuanto a las emociones.

«Me gusta que sea profundo en general, que haya algo muy deep entre el espectador y yo, que conectemos y que pase ese gran misterio».

Rubio se presentará en Lollapalooza Chile 2026, el sábado 14 de marzo en El parque O’Higgins, compartiendo escenario con artistas como Tyler The Creator, Lorde y Los Bunkers.

Los pases generales y diarios están disponibles a través de Ticketmaster. Además, Cenco Malls ofrece un 20% de descuento en pases diarios para Lollapalooza Chile 2026 utilizando el código disponible en su app.

Francisco Millán G: Amante de la música y Los Simpsons.
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