Solar en Bar de René: un viaje entre nostalgia y presente

Solar

En el marco del aniversario de Fluvial, la banda se presentó en Bar de René para celebrar este hito con un recorrido que abarcó desde sus clásicos hasta las canciones más recientes de su disco “Mirage” (2024), incluso dejando entrever pistas de lo que será su próximo álbum.

Entre la espera y las conversaciones de amigos, los asistentes comenzaban a calentar motores con algún bebestible, mientras la agrupación afinaba los últimos detalles. A eso de las 22:00 horas, los músicos dieron el puntapié inicial con “Anúncialo” de “Sentido Común” (2003), marcando el tono de una jornada cargada de conexión entre el público y la banda.

Sin perder el impulso, continuaron con “Vacío” de “Play” (1997), una pieza fundamental en su repertorio, desplegando de inmediato una de sus cartas más fuertes. La vibra noventera se hizo sentir entre guitarras y efectos, mientras el entusiasmo crecía en una noche que, además, servía como antesala del feriado por el Día del Trabajador: una forma ideal de cerrar una semana intensa.

La agrupación, ya instalada en el imaginario de sus seguidores y en el aniversario número diez del ciclo Fluvial, sonó sólida y precisa, sumando además nuevos matices, recorriendo su historia hasta la actualidad y confirmando su potencia en vivo.

Como es habitual, un carismático Alejandro Gómez agradeció al público por la presencia y la energía compartida. En ese contexto, sorprendieron con el estreno en vivo de “UNIVERSOS”, un adelanto inédito de su próximo larga duración. El recinto, completamente lleno, respondió con entusiasmo.

Los coros y gritos de apoyo fueron una constante durante la noche para Solar. En cada pausa para afinar o preparar instrumentos, los músicos aprovechaban de tomar agua o cerveza, generando aún más cercanía con el público, en una dinámica muy propia de los conciertos locales.

En el repaso de su catálogo, no faltaron canciones de su último trabajo discográfico, como “Niños” y “Los Bailes”, mientras que, hacia el cierre, la banda conectó con sus clásicos más celebrados: “Por Costumbre”, “Medícame” e “Impredecible”, entre otros, desatando la euforia de los asistentes.

En el tramo final, el grupo se tomó unos segundos para conversar con el público. Gómez, relajado y cercano, dedicó “Voy a Marte”, una de las canciones más recordadas, a un niño llamado Julián, gesto que fue acompañado por el guitarrista Ricardo Contesse. El momento reforzó la conexión emocional de la banda con sus seguidores.

Tras cerca de una hora y media de show, el público seguía pidiendo más. La energía no decayó en ningún momento y dejó a los fanáticos completamente eufóricos, en una noche que reafirmó la vigencia y el vínculo profundo de Solar con su audiencia.

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Agustín Tirapegui

Periodista, escribo de música y saco fotos

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