Una noche entre el caos y la ternura: Cap’n Jazz trajo a Chile el espíritu del emo noventero

Cap’n Jazz

La banda representativa del sonido emo de la costa oeste de Estados Unidos se presentó por primera vez en nuestro país la noche de este martes en el Club Chocolate, en un encuentro marcado por el caos emocional que la banda despertó en un público activo y enérgico, que celebró cada canción, riff y movimiento que los estadounidenses entregaron durante poco más de una hora.

Hablar de emo actualmente es evocar a bandas como My Chemical Romance, Paramore o, en cierto nivel, los latinos de Pxndx. Pero antes de que toda la estética oscura; corbatas rojas, chasquillas planchadas y labios y uñas pintados de negro, fuera el canon de esta tribu urbana, existió un sonido que en los noventa se denominó emo y que, para algunos de sus defensores más acérrimos, es el “verdadero emo”. Dentro de esa corriente hubo una banda que a pesar de su sencillez, caóticas presentaciones en vivo y una carrera llena de pausas, se destacó e ingresó a la categoría de culto para los amantes del género: Cap’n Jazz.
Formados principalmente por los hermanos Tim y Mike Kinsella, la banda tomó el punk y el hardcore y los llevó a una clave melódica pero igualmente potente, influenciando a cientos de agrupaciones venideras con tan solo un disco de estudio y una compilación de canciones extraídas de EPs.

Es por esto que el debut de los norteamericanos en nuestro país causó revuelo entre los amantes del punk y el hardcore melódico. La banda, que nunca había tocado en suelo chileno, lo hizo finalmente la noche de este martes en pleno corazón del barrio Bellavista.

Las puertas del Club Chocolate abrieron a las 19:30 horas, momento en que algunos fanáticos ya hacían fila para entrar con la promesa de una breve barra libre auspiciada por la Cervecería Kross. Minutos después comenzó la presentación del DJ Manyin, artista local invitado que, con una mezcla de canciones de bandas pop punk y hardcore melódico, pasó algo desapercibido ante las cientos de personas que bebían cerveza en la previa al show. Tampoco ayudó que el chileno no saludara, no se presentara y, mucho menos, animara los minutos previos al plato fuerte.

Pasadas las 20:30 horas, la expectación de un Club Chocolate casi al límite de su capacidad se comenzaba a sentir. El público que, a pesar de lo que se pudiera pensar, fue mayoritariamente joven, se mezclaba con los millennials que esperaron por casi dos décadas a la banda norteamericana. Muchos asistentes, con chasquillas planchadas, estilos «nerd» y ropa alternativa, no superaban los 30 años, demostrando así el fuerte revival del emo en Chile y el acercamiento de nuevas generaciones al punk y al rock en general.
Con un retraso de casi 20 minutos, se abrieron las cortinas posteriores y, con mochilas colgadas al hombro y una cerveza en la mano, entraron al escenario entre aplausos y gritos los hermanos Tim y Mike Kinsella junto a Sam Zurick, Victor Villareal y Nate Kinsella. Posicionados en sus instrumentos, comenzaron de inmediato con “Basil’s Kite”, del álbum «Burritos, Inspiration Point, Fork Balloon Sports, Cards in the Spokes, Automatic Biographies, Kites, Kung Fu, Trophies, Banana Peels We’ve Slipped On and Egg Shells We’ve Tippy Toed Over» —nombre tan curioso y largo que fue reducido simplemente a Shmap’n Shmazz, hoy considerado un disco de culto—.
Con solo los primeros acordes, el público descargó toda su energía saltando, haciendo pequeños mosh pits e intentando subir al escenario para luego surfear sobre la gente. El concierto de Cap’n Jazz comenzó como muchos imaginaban que debía ser.

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Cap’n Jazz – Fotografía por Julio Bustos.

Siguieron canciones como “In the Clear”, “Yes, I Am Talking to You” y “The Sands Have Turned Purple”, todas coreadas y celebradas. Tim saludó al público, bromeó y abrió una improvisada ronda de preguntas. La cercanía de la banda es palpable, al igual que su espíritu punk: el show se siente desordenado, caótico y con ciertas fallas de audio e interpretación, algo que, lejos de restarle puntos, lo hace aún más genuino. Un concierto de Cap’n Jazz no podría ser de otra manera.

Siguieron temas como “Olerud”, “Forget Who We Are” y “Bluegrassish”, hasta llegar a “For Nate’s Brother Whose Name I Never Knew or Can’t Remember”, cover de Owls, banda que comparte integrantes y que también se presentará en nuestro país. Tim la interpretó leyendo la letra desde una hoja de papel que luego regaló al público. Con trompeta y pandero, el cantante se paseó por el escenario y creó una dinámica lanzando el pandero al público y esperando que volviera, aunque más de una vez fue difícil recuperarlo.

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Cap’n Jazz – Fotografía por Julio Bustos.

Con cercanía y humildad, Tim se acercó constantemente al público, al punto de lanzarse para surfear entre decenas de brazos alzados que lo movían de un lado a otro. También entregó el micrófono para que algún seguidor, con no muy buen inglés, cantara a todo pulmón. Estos pequeños gestos provocaron que, por un momento, la situación se saliera de control: una decena de personas subió al escenario para cantar, saltar y abrazar a los músicos, quienes, despreocupados, siguieron tocando. Caso contrarío de los técnicos y guardias que enloquecieron intentando bajarlos, pero la situación no pasó a mayores y añadió un toque más a una noche llena de punk y emociones.

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Cap’n Jazz – Fotografía por Julio Bustos.

El concierto se encaminó al final con las canciones “Little League”, “Planet Shhh” y “Oh Messy Life”, esta última una de las más conocidas del set, que fue bailada y coreada con gritos y devoción.
Con los ánimos en lo más alto y la energía a tope, la banda se despidió brevemente del escenario para volver y regalar las canciones que el público esperaba: “Take On Me” (cover de A-ha), “Puddle Splashers” y “¡Qué Suerté!”, dando así fin a una jornada hermosa y caótica, que reunió a una banda de culto y bastión del west emo, dejando exhaustos y felices a los cientos de adeptos que se reunieron en el centro de eventos capitalino para cantar a todo pulmón y abrazar, por fin, a una banda que tardó demasiado en llegar a nuestro país.

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Cap’n Jazz – Fotografía por Julio Bustos.

Revisa otras postales que dejó el concierto de Cap’n Jazz en Chile.

Fotografías por Julio Bustos.

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Francisco Millán G

http://disonantes.cl

Amante de la música y Los Simpsons.

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