La banda, con casi 20 años de trayectoria, se presentará en el festival Lollapalooza Chile 2026 en un período creativo marcado por la próxima grabación de su nuevo disco y diversas colaboraciones con artistas locales.
Desde su formación en Santiago en 2007, Cómo Asesinar a Felipes ha construido una de las propuestas más singulares y consistentes de la música chilena contemporánea e independiente. Lejos de las fórmulas tradicionales del rock, la banda desarrolló desde sus inicios un lenguaje propio que cruza el jazz, el hip hop, el rock experimental y la improvisación, prescindiendo deliberadamente de la guitarra para centrar su sonido en el piano, el bajo, el saxofón y la tornamesa.
A lo largo de su discografía, que ya suma diez álbumes de estudio, la banda ha explorado distintos formatos y estéticas, consolidando una identidad marcada por la experimentación sonora y letras de fuerte carga social, política e introspectiva.
La banda está integrada actualmente por Koala Contreras, Felipe Salas, Raimundo Santander, DJ Spacio (tornamesas) y Cristián Gallardo, una formación que ha sido fundamental en la solidez de su propuesta tanto en estudio como en vivo, donde el componente improvisacional y la energía del directo son elementos centrales.
En su recorrido, Cómo Asesinar a Felipes ha establecido colaboraciones relevantes como Chino Moreno de Deftones en la canción “Disparan (Fill the Skies)” y Billy Gould, bajista de Faith No More, quien participó en labores de producción. A nivel local, su apertura al trabajo colaborativo los ha llevado a compartir música con artistas como Camila Moreno, además de su más reciente lanzamiento junto a María y Los Templos.
Durante este año, la banda proyecta el desarrollo de su onceavo álbum de estudio, mientras participa en hitos relevantes como la despedida del histórico centro de eventos Clan y su esperado regreso al escenario de Lollapalooza Chile, en un contexto que refleja tanto madurez artística como una constante inquietud creativa.
En esta conversación, Felipe Salas aborda el presente del grupo, su mirada sobre la música, el proceso creativo que atraviesan actualmente y lo que significa para la banda volver a presentarse en Lollapalooza Chile en esta nueva etapa de su historia.
Acaban de lanzar “Vigilantes / Visitantes / Habitantes” junto a María y los Templos. ¿Cómo se dio este cruce y en qué etapa creativa encuentra hoy a la banda?
«Nosotros estamos trabajando en un disco nuevo que va a salir en abril de este 2026, y lo vamos a presentar en vivo. En este proceso hemos ido invitando a artistas con los que hemos compartido durante estos 19 años de trayectoria y también a otros que estamos conociendo ahora. Partimos con Billy Gould, de Faith No More, que grabó el bajo en una canción; también han estado Carlos Cabeza, Matías Chinaski con Cabezón, Pablo Ilabaca, Martín Benavides en theremin, entre otros. Todas las canciones tienen colaboradores.
A María la conocíamos hace un tiempo, pero no habíamos trabajado juntos. Nos encanta lo que hace, es muy talentosa. Primero la invitamos a cantar con nosotros en vivo, en un concierto en la SCD, donde pudimos conocernos más, y luego la invitamos a participar en esta canción. Es un gran aporte: toca guitarra, canta muy bien y es muy abierta a lo experimental, algo que nos identifica mucho, nos gusta experimentar y no quedarnos estancados en algo, siempre crear algo y sentirnos parte de un proceso creativo».
Este año vuelven a Lollapalooza por tercera vez: 2011, 2018 y ahora 2026. ¿Cómo sienten que llegan a esta nueva edición después de todos estos años?
«Siento que son tres etapas distintas de la banda. La primera fue en 2011, cuando recién estábamos comenzando. Nuestro primer disco es de 2008, así que llegar a Lollapalooza en esa etapa fue muy emocionante: era un festival que uno veía desde chico, con bandas que te encantaban, y de pronto estábamos ahí, siendo parte de eso. Todo era nuevo y lo vivíamos con mucha emoción, pero también con menos responsabilidad, porque éramos más chicos y nos tomábamos las cosas más a la ligera.
En 2018 tocamos en un escenario grande e invitamos a muchos amigos a compartir con nosotros, incluso estaba el bajista de Faith No More, así que también lo invitamos. Fue esa etapa de la banda, que ya teníamos varios discos y ya habíamos trabajado con Billy (de Faith No More) y todo eso.
Ahora sentimos que nos pilla en una etapa más madura. No somos una novedad, pero tampoco clásicos consagrados; estamos en un punto intermedio. Incluso en lo personal es algo que se refleja: no somos ni jóvenes ni viejos, y como banda estamos viviendo ese mismo proceso. Aun así, sentimos que es una buena etapa, porque seguimos haciendo música nueva y seguimos juntos, aunque con cambios en la formación. Los que nos mantenemos desde el principio somos Koala Contreras, DJ Espacio y yo, los históricos de la banda. Y cada Lollapalooza ha sido con una formación distinta, lo tiene un sabor y una etapa musical distinta también. Hoy estamos enfocados en mostrar música nueva y en seguir creando. La emoción sigue estando, pero ahora la vivimos como viejos, con más responsabilidad y reflexión le pones más cabeza a la cuestión».
Están trabajando en su onceavo disco, algo poco común para una banda independiente chilena. ¿Qué lo distingue de los trabajos anteriores?
«Tal como dices, ha sido toda una epopeya. Para una banda independiente en Chile, durar 19 años es un desafío enorme. De los once discos que tenemos, algunos son más cortos y no todos siguen el formato tradicional de diez canciones, pero nosotros consideramos cada uno como una pieza, como un álbum en sí mismo.
Este nuevo disco es un poco más concreto, queríamos invitar a amigos a tocar y también volver a la idea de hacer más canción. Los dos discos anteriores fueron mucho más artísticos y experimentales. Los grabamos en un sello alemán llamado Clouds Hill, el mismo de The Mars Volta, y nos dimos una libertad total, justo en el contexto de la pandemia y la postpandemia. En este nuevo disco todas las canciones tienen músicos invitados, personas que admiramos profundamente. El disco tendrá diez canciones y verá la luz en abril. Ha sido un proceso largo: llevamos casi dos años trabajando. Hemos estado de la mano con Chalo González, quien ha sido el productor del disco y un apoyo fundamental no solo en lo musical, sino también en lo humano.
A lo largo de su carrera han colaborado con muchos artistas. ¿Qué debe tener alguien para colaborar con CAF?
«A nosotros nos tiene que gustar lo que hace esa persona y a esa persona le tiene que gustar lo que hacemos nosotros. Tiene que ser como un amor, un amor recíproco. También es importante conocerse, compartir escenario y generar vínculos. Después de tantos años, de muchos festivales y conciertos, uno se va encontrando con gente tras bambalinas, se van armando relaciones y las colaboraciones nacen de manera natural.
Siempre tratamos de que las colaboraciones sean honestas y no forzadas. Al ser una banda más alternativa, no sentimos la obligación de regirnos por los cánones comerciales, lo que nos da la libertad de elegir con quién colaborar y de consensuar los procesos creativos con los invitados.
Además, nos encanta compartir, porque la música toma nuevas dimensiones cuando entra una mirada distinta. Después de once discos trabajando entre las mismas personas, la llegada de un nuevo integrante suma una forma distinta de pensar y un nuevo punto de vista.
Una de las características de la banda es no usar guitarras. ¿Cómo influyó esta decisión en su identidad sonora?
«Al comienzo estábamos muy metidos en el jazz y el hip hop, y dentro del jazz el instrumento fundamental siempre fue el piano. En esa etapa contamos con Marcos Mesa, que hoy está radicado en Berlín y es un gran pianista. Además, muchas de las bandas que eran nuestra influencia en ese momento utilizaban el piano en lugar de la guitarra, por lo que nosotros partimos usando un Rhodes, un piano eléctrico.
Con el tiempo la banda fue tomando un tinte más rockero. En 2012 comenzamos a trabajar de lleno con Billy Gould de Faith No More, y estuvimos alrededor de diez años colaborando con él. Ese proceso fue clave para que CAF mutara hacia un sonido más cercano al rock: primero incorporamos sintetizadores, luego apareció el saxofón y, en ese camino, el piano fue dejando de estar al centro.
Siento que el rock, al final, es más una actitud y una forma de hacer las cosas que una instrumentación específica».
Colaboraron con Chino Moreno de Deftones, y ahora coinciden nuevamente en Lollapalooza. ¿Qué significó ese trabajo para ustedes y esperan verlos por ahí?
«Sigue siendo un sueño. Deftones es una banda que nos gusta desde siempre y a veces sentimos que aún no dimensionamos lo importante que fue esa colaboración. La última vez que vinieron a Chile y tocaron en el Teatro Coliseo, nos juntamos con Chino, conversamos sobre la canción, sobre la letra, y luego grabó sus partes en Estados Unidos y nos envío su parte vocal.
Ahora ellos tocan el viernes y nosotros el sábado, así que estamos viendo si logramos toparnos, todo depende de la agenda. Sería increíble volver a compartir».
Las letras de CAF tienen una fuerte carga política y social. ¿Cómo dialogan hoy con el contexto actual?
«Desde el comienzo hemos tenido una postura clara. Koala es el letrista y el encargado de cada una de las palabras que se escuchan en CAF, y esa mirada se ha mantenido constante, independiente del gobierno que esté de turno.
Su forma de escribir es muy reflexiva y también muy personal. Aunque nuestras directrices están claras, siento que en el contexto actual las letras vuelven a cobrar un peso especial y a adquirir nuevos sentidos. Muchas veces, incluso, en los ensayos molestamos a Koala diciéndole que es medio pitonizo, porque escribe cosas que en su momento no parecen tan evidentes y que con el tiempo terminan dialogando directamente con lo que está ocurriendo a nivel social.
Al escuchar hoy discos de 2008 o 2009, sorprende lo certeros que resultan frente a la realidad actual. Lo que está pasando ahora es, sinceramente, una locura, y estamos viviendo tiempos extraños y extremos.
Frente a eso, la música sigue siendo nuestro refugio. Seguimos creando y expresándonos a través de ella. Más allá del contexto social y político, siempre vamos a estar haciendo música y usando ese espacio como nuestra principal forma de expresión».
Iban a abrir el show de Mr. Bungle en Concepción, que finalmente se canceló por los incendios. ¿Cómo vivieron ese momento?
«Hemos compartido con ellos en varias veces. En 2015 giramos con Faith No More por Latinoamérica, así que hay un vínculo. Estuvimos diez años en el sello de Billy y sigo conversando mucho con él; no como un mentor, pero sí como un gran amigo que constantemente nos aconseja y apoya.
Muchas de las decisiones que vamos tomando las conversamos con él. Le enviamos las canciones nuevas para que nos dé su feedback y, por ejemplo, el año pasado, cuando tocamos en el REC, también nos dio algunas ideas para el concierto. Ese vínculo es especialmente fuerte con Billy, pero con Mike también tenemos una relación cercana y sabemos que le gusta mucho CAF.
De hecho, ellos mismos nos habían elegido para abrir el show de Mr. Bungle; la productora nos comentó que la banda había pedido directamente a CAF como teloneros. Por eso había muchas ganas de estar ahí, pero lo de los incendios fue más fuerte. Fue una situación terrible y totalmente comprensible que el show se suspendiera; era lo que tenía que pasar y hubiera sido muy extraño tocar en ese contexto».
Para quienes los vean por primera vez en Lollapalooza 2026, ¿cómo definirías un show de Cómo Asesinar a Felipes?
«Un show de CAF es un viaje: enérgico, oscuro y esperanzador. Nuestra esencia está en el vivo. Puede gustarte o no, pero no pasa desapercibido. CAF en vivo es donde realmente mostramos quiénes somos».
Cómo Asesinar a Felipes se presentará el sábado 14 en Lollapalooza Chile 2026, compartiendo jornada con artistas como Tyler, The Creator, Turnstile, Los Bunkers, entre otros.
Los pases generales y diarios están disponibles a través de Ticketmaster.
Además, Cenco Malls ofrece un 20% de descuento en pases diarios para Lollapalooza Chile 2026 a través de Ticketmaster, utilizando el código disponible en la app.
