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Entre gorras rojas y mosh pits, Limp Bizkit lideró el último gran golpe del año en Loserville

Limp Bizkit

El sábado 13 de diciembre se llevó a cabo en el Estadio Santa Laura-Usek el festival Loserville 2025, un evento musical diseñado a la medida de la banda norteamericana Limp Bizkit. La jornada estuvo marcada por la intensidad y contó con un cartel integrado por Slay Squad, Riff Raff, Ecca Vandal, 311, Bullet for My Valentine y, por supuesto, Limp Bizkit.

Pese a los inconvenientes derivados del reemplazo de uno de sus artistas, las modificaciones de recinto, los problemas en la reemisión de tickets y la compleja logística del traslado del evento a solo días de su realización, el festival Loserville 2025 se llevó a cabo sin mayores inconvenientes este sábado en el Estadio Santa Laura-Usek, en la comuna de Independencia.

El festival, nacido de las entrañas de Limp Bizkit, logró congregar a miles de fanáticos que, armados con gorras rojas y pantalones anchos, vivieron con intensidad una jornada marcada por riffs de guitarra, diversidad musical, irreverencia y potencia.

Aunque el Estadio Santa Laura-Usek no es el recinto ideal para eventos musicales, se transformó en un verdadero salvavidas para concretar la realización del festival Loserville, luego de que este fuera trasladado desde su ubicación original, el Estadio Monumental, debido a las votaciones presidenciales y, posteriormente, desde su segundo recinto, el Parque del Estadio Nacional, por motivos deportivos, todo esto a solo días de la fecha programada.

La productora Lotus logró sortear los obstáculos, trasladando el evento al recinto deportivo de la comuna de Independencia y adaptando nuevamente toda la logística. Pese a que el festival pudo haber fracasado en términos de producción y ejecución debido a estos factores, esto no ocurrió y el evento se desarrolló de manera ordenada y sin mayores inconvenientes.

Entre una brisa fresca y un calor abrasante, la jornada dio el vamos con la banda Slay Squad, que, con su metal que combina hip hop y trap callejero, dio un show explosivo, cargado de riffs y gritos que motivaron a los primeros fanáticos en llegar al estadio.

A pesar de ser una banda relativamente nueva, sin discografía ni canciones conocidas, los norteamericanos se ganaron al público gracias a su simpatía, sus canciones agresivas y un espectáculo intenso y cercano, que anticipó la energía que marcaría el resto de la jornada.

Slay Squad – Fotografía por Estricolor.

Tras unos minutos, Fred Durst subió sorpresivamente al escenario —dinámica que se repetiría a lo largo del día— para dar la bienvenida al festival y presentar a su amigo, el rapero Riff Raff, quien ofreció un show de aproximadamente 20 minutos que se percibió como innecesario y poco comprensible.

Con canciones apoyadas en pistas y el artista rapeando sobre su propia voz, el show fue el punto más bajo de la jornada. El escaso tiempo de su presentación no permitió entregar contexto ni sumergirse en su propuesta musical, por lo que el momento se sintió más como un trámite y algo pasajero entre los demás conciertos.

Riff Raff – Fotografía por Julio Bustos.

Tras un descanso de cerca de media hora, llegó el turno de Ecca Vandal, la artista sudafricana radicada en Australia, quien llegó por primera vez a Chile para desplegar su propuesta de rock alternativo, entremezclado con trap y hip hop.

Ecca Vandal – Fotografía por Julio Bustos.

Con una energía desbordante, una voz potente y una puesta en escena basada en batería, caja de ritmos y guitarra, la cantante entregó un show enérgico, con canciones cercanas al punk y otras que transitaron por el pop y el trap. Su carisma encanta, mientras que su rudeza termina por enganchar al público.

El concierto alcanzó uno de sus momentos más altos cuando el “dueño de casa”, Fred Durst, apareció en el escenario para interpretar junto a la joven música la canción “Cruising to Self Soothe”. Durst se presentó casi como un padrino musical, respaldando un proyecto que llegó por primera vez a los oídos chilenos y que, sin duda, logró cautivar a más de uno.

Ecca Vandal – Fotografía por Julio Bustos.

Luego fue el turno de 311, quienes, con más de 30 años de carrera, presentaron un show sólido y bien ejecutado, repasando canciones como “Come Original”, “Applied Science”, “Amber”, “Down” y un cover de “Lovesong”, el clásico de The Cure.

311 – Fotografía por Julio Bustos.

Con constantes agradecimientos, Nick Hexum y compañía se mostraron cercanos al público, desplegando un profesionalismo ganado a lo largo de una extensa trayectoria en grandes escenarios alrededor del mundo. El show incluyó un momento destacado con un solo de batería, acompañado por los demás integrantes de la banda.

311 respondió a la espera de miles de fanáticos que los aguardaron especialmente para revivir recuerdos y paisajes de su adolescencia.

311 – Fotografía por Julio Bustos.

Con la noche dando sus primeras pinceladas en el cielo, fue el turno de Bullet for My Valentine, la última banda en sumarse al cartel en reemplazo de Yungblud. Los británicos aportaron el componente metal al festival, elevando su propuesta con una trayectoria consolidada y en plena celebración de los 20 años de su disco “The Poison”.

Bullet for My Valentine – Fotografía por Julio Bustos.

Con un sonido potente y gran destreza musical, Matt Tuck y compañía repasaron su álbum emblema con canciones como “10 Years Today”, “Room 409” y “Tears Don’t Fall”. La banda se mostró cercana al público, agradeciendo y conversando de vez en cuando. Incluso, Tuck recibió una camiseta de la selección nacional, la cual vistió y besó como gesto de cariño hacia el público chileno. Tuck también indicó «nos vemos el próximo año», adelantando una posible visita a nuestro país en 2026.

BFMV fue un reemplazo acertado que no solo no opacó el cartel del festival, sino que lo elevó aún más, funcionando como el momento preciso antes del plato fuerte de la noche.

Bullet for My Valentine – Fotografía por Julio Bustos.

Ya con la noche instalada y tras un descanso de media hora, fue el turno de los padres del festival: Limp Bizkit. La banda inició su show con un sentido homenaje a su fallecido bajista Sam Rivers, quien dejó este mundo en octubre de este año. El video proyectado en las pantallas del escenario mostró distintas facetas del músico y su relación con los integrantes de la banda a lo largo de más de 20 años, dejando en claro que su ausencia no es fácil de reemplazar para los norteamericanos.

Tras finalizar el homenaje, los ánimos se encendieron de inmediato y “Break Stuff” comenzó a sonar. Su intro actuó como una chispa que prendió fuego al público, que desbordó energía desde el primer acorde. “Hot Dog” y “My Generation” siguieron entre mosh pits y algunas bengalas que iluminaron un mar de gorras rojas.

Limp Bizkit – Fotografía por EME.

Con su actitud irreverente y carisma cautivador, Fred Durst saludó al público chileno y agradeció su presencia. Con guiños a canciones como “Jump Around” y “Walk” de Pantera, el show continuó con “Rollin’” y “My Way”, para luego dar paso al cover de “Sabotage” de Beastie Boys, interpretado junto a Ecca Vandal, quien regresó al escenario con la misma energía demostrada en su presentación solista.

Otro momento destacado se produjo cuando la banda invitó a una seguidora chilena a subir al escenario para interpretar “Full Nelson”. La adolescente, sin comprender del todo lo que Durst le decía, incentivó al público con un “Chi, chi, chi, le, le, le” y cantó junto al vocalista estadounidense con fuerza y una energía arrolladora que le valió la ovación de miles de personas.

El escenario también contó con la participación de integrantes de Slay Squad, quienes en reiteradas ocasiones bailaron junto a la banda, reforzando el espíritu colectivo del festival. El concierto concluyó con “Faith”, el clásico cover de George Michael, y “Take a Look Around”, para finalmente cerrar con una segunda interpretación de “Break Stuff”. Así, Limp Bizkit dio término a un show de una hora y media, media hora más de la hora originalmente programada, encendiendo a miles de fanáticos que no dejaron de saltar, moshear y corear cada canción de la banda de nu metal.

Limp Bizkit – Fotografía por Estricolor.

Pese a que el show fue muy similar a su presentación en Lollapalooza Chile 2024, Limp Bizkit se movió con total comodidad en un festival hecho a su medida, donde sus amigos y proyectos cercanos fueron protagonistas. Fueron estas canciones las que transportaron a miles de asistentes a su adolescencia, a los tiempos de MTV, a la energía y crudeza de los años 2000, cuando Limp Bizkit dominaba la industria y marcaba a toda una generación. Una experiencia que muchos revivieron esa noche en el Estadio Santa Laura junto a una de las bandas más representativas de lo que se conoció como nu metal.

Limp Bizkit – Fotografía por Estricolor.

Categories: Reseñas
Francisco Millán G: Amante de la música y Los Simpsons.
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