El pasado miércoles 27 de mayo se presentó por primera vez en Chile, en el Teatro Oriente de Santiago, la cantautora francesa Pomme, dejándonos disfrutar de una jornada íntima, acorde a una noche otoñal en la capital.
Reseña por Débora Jaramillo.
La apertura estuvo a cargo de la artista talquina Idea Blanco, quien presentó una propuesta marcada por sonoridades propias del dream pop, aunque siempre fiel al indie. Más tarde, a las 20:15 horas, fue seguida por el enérgico proyecto de la compositora filipina Ena Mori, quien en formato solista, acompañada de su computador y un sintetizador, presentó un pop divertido y alegre, muy congruente con su personalidad sobre el escenario, conectando inmediatamente con el público presente.
Minutos previos a las 21:00, las butacas del Teatro Oriente se llenaron por completo y se presentó en el escenario Pomme – el concierto forma parte de la gira internacional de su más reciente trabajo «Saisons» (2024)- la cual, el público recibió afectuosamente.
Previo a interpretar sus primeros temas como «je sei pas dansier», que habla de la inseguridad para mostrarse al mundo, y «des excuses», junto a su guitarra, le comenta al público sus breves apreciaciones sobre Chile, destaca un hermoso atardecer en su llegada ese mismo día, modismos qué le parecieron interesantes y anécdotas de personas curiosas que conoció, provocando risas y complicidad lo que conectó rápidamente con el público, tanto chileno como francés.
Desde el inicio del show destacó su delicada y sensible interpretación cargada de emocionalidad y una melancolía francesa que había advertido desde un principio al presentarse, además de su fascinante ejecución demostrando la calidad de sus habilidades como multi instrumentista.
En «Anxiété» y “Jardín ou nelly” canción que cuestiona por qué idealizamos el pasado, marcó el acompañamiento de su voz junto a un sintetizador creando una atmósfera melancólica que caracteriza su propuesta con letras que exploran la vulnerabilidad emocional y las relaciones humanas.
Para la mitad y hacia el final del concierto, el público parecía poder conversar fácilmente con ella mientras interpretaba con gran soltura canciones como “Les Séquoias”, donde compara el crecimiento personal con la majestuosidad de aquellos árboles, y “ma meilleure ennemie”, acompañándose con una autoarpa que interpreta con gran soltura, destacando la calidad de sus habilidades como multiinstrumentista y la sensibilidad presente en cada verso.
Para el final, con “On brûlera”, el público pudo disfrutar de una canción sobre un amor que quema y trasciende, desafiando abiertamente las convenciones sociales y religiosas.
El repertorio también incluyó momentos clave como “Petite île”, “Grandiose” y “Pourquoi la mort”, canciones que el público coreó con emoción, creando una atmósfera inspiradora al concluir una jornada empapada de la sensibilidad característica de este proyecto, donde cada letra parece entrelazarse con la experiencia humana, la existencia, el entorno, las personas y la naturaleza. De principio a fin, los asistentes transitaron por distintas emociones y, finalmente, entre risas y agradecimientos, Pomme se despidió alcanzando una gran ovación por parte del público, que la acompañó y despidió cariñosamente.