El festival Knotfest Chile 2024 se realizó el pasado sábado 2 de noviembre en el Parque Estadio Nacional. La calurosa jornada tuvo como plato principal a la banda Slipknot, quienes con un show de larga duración celebraron 25 años de carrera en una explosiva noche.
Por Carlos Solis.
Con Disturbed finalizando 10 minutos antes de lo previsto, la noche se tornaba agradable luego del constante azote del sol que estuvo presente durante todo el día en el Parque Estadio Nacional. La ansiedad se podía palpar en cada sector del lugar; según el horario, la banda que dio vida a este festival estaba a pocos minutos de salir a escena. Su cuarta visita al país es muy especial, debido a que esta gira se enfocó totalmente en el primer disco, el homónimo Slipknot de 1999, lanzado a través de Roadrunner Records, con la participación del productor y “rey Midas” del nu-metal, Ross Robinson. Algo que quizás muchos no tenían claro antes de asistir al evento, esperando que fuera como las visitas anteriores, plagadas de éxito tras éxito. Lo del pasado sábado 2 de noviembre fue una celebración con todas sus letras, donde los fieles “maggots” disfrutaron de un disco clásico y complejo de grabar en aquellos años. Aunque este disco es una pieza fundamental en el metal moderno, Iowa es considerado su verdadera consagración a nivel global.
Pasadas las 21:30, la banda originaria de Des Moines, Iowa, salió a escena, cada miembro ocupando su lugar correspondiente en el escenario, y con el tema instrumental “742617000027” (nombre que alude al código de barras de su primer EP) de fondo. La sola presencia de Corey Taylor, con su nueva máscara de ojos rojos, daba un toque misterioso y tétrico al ambiente. Todos resaltaron el regreso de sus overoles rojos, tal como en 1999, y la franja negra en el brazo con el número 25 por el aniversario. Lo más llamativo, sin duda, fue el nuevo y polémico logo de la banda presentado semanas atrás, donde cambiaron la letra «S» tribal por una versión más moderna; el único que llevaba este cambio era Shawn Crahan, también conocido como “Clown”.
La poderosa “(SIC)” fue la encargada de abrir los fuegos de una noche que quedará en la memoria de muchos. Slipknot es una de las bandas más importantes y vigentes a nivel mundial, y tener en Chile el festival que ellos mismos crearon en 2012 es un privilegio que pocos consideran. Aunque gran parte del lineup fue cuestionado, a esta altura de la noche varias respuestas estaban dadas sobre cuáles fueron las verdaderas sorpresas y quiénes quedaron al debe. El segundo tema de la banda se basa en percusiones profundas y riffs cortos, pero poderosos; en este disco, la presencia de Sid Wilson en el scratch es notable, un elemento llamativo en su primer álbum y reflejado fielmente en vivo. Luego, sin pausas, la locura continuó con “Eyeless”, sin duda un inicio potente que generó distintos focos de pogo dentro de la cancha. La banda se siente y se muestra madura, no solo en su sonido, sino también en su actitud frente al público. Aunque nunca más veremos al Slipknot de 1999, hoy nos ofrecen una muestra de toda su evolución. Como dato curioso, el sample al inicio de “Eyeless” que dice “Here comes the pain!” es una frase de la película Carlito’s Way.
Aunque el show está dedicado íntegramente a su primer álbum, esto no implica que lo toquen en orden cronológico; la banda se da el lujo de cambiar su playlist de manera especial, quizá dando a entender que este disco, a esta altura, debería sonar mucho mejor solo con cambiar el orden de las canciones. Uno de los clásicos que incluye este disco, la querida “Wait and Bleed”, llegó pronto; el poco descanso entre tema y tema hacía que la gente no dejara de saltar y cantar. La ansiedad contenida durante toda la tarde encontraba su forma de ser liberada.
Corey Taylor, en un español cada vez más claro pero poco fluido, nos confirma lo que ya sabíamos de este tour de aniversario por los 25 años, que todo lo que escucharíamos esa noche era de ese año y nada más. Pronto se haría evidente que algunos temas son casi desconocidos para muchos.
Aquí llegó el primer quiebre en el setlist del disco y escuchamos “Get This”, un tema que no fue incluido en el corte original, sino en su versión digipak, y fue dedicado por Corey a los maggots chilenos. Siguió “Eeyore”, una canción frenética de casi tres minutos, donde la banda demuestra su capacidad de tocar temas que rozan más que el metal pesado, junto a un Corey Taylor casi solo con guturales. Luego de estos breves pero intensos minutos, la banda se tomó un pequeño descanso con “Tattered and Torn”, tema instrumental mezclado en vivo con scratchs de DJ Starscream, un pequeño respiro para la banda y el público que no paró de saltar y corear.
El tema “Me Inside” fue de los menos efectivos en comparación con el resto del setlist; sin embargo, la intensidad de la banda no mermó en ningún momento. De hecho, hicieron un match perfecto con “Liberate”, tema bien reconocido por ser parte habitual de su setlist, y no tan exclusivo escucharlo aquí. Con “Frail Limb Nursery” llegó un breve receso, donde nuevamente el protagonista fue el DJ Starscream.
“Purity” era uno de los temas que no podía faltar y ya para la mitad del show sonaba increíble, ajustándose perfectamente al avance de la noche. “Prosthetics” añadió momentos de intensidad y pausas en la estructura de sonidos pulcros de la banda. Cabe destacar que este disco fue grabado literalmente con sudor y sangre, lo que aún se refleja en vivo.
En un perfecto español, Corey nos anunció que tenían algo muy especial. A los pocos segundos, Jim Root comenzó con “No Life”, un tema breve pero que muestra un adelanto de lo que serían sus siguientes álbumes. Aunque la banda ha cambiado bastante su sonido, sigue siendo fiel a su esencia, y redescubrir este disco en vivo es un gran ejercicio.
“Only One”, casi rozando el death en su parte final, preparó el terreno para el encore y el final épico del festival. “Spit It Out”, un himno en sí mismo, fue el punto máximo del show, seguido por “Surfacing” y el oscuro cierre con “Scissors”. El cansancio de interpretar este disco y el peso de ser Slipknot hoy en día se hicieron notar, terminando la noche sin grandes discursos, pero sí con emociones encontradas. La banda está en un punto de no retorno, evolucionando disco tras disco. La incorporación del brasileño Eloy Casagrande (ex-Sepultura) le da a la batería de la banda la consistencia y fuerza de sus inicios, manteniendo viva la memoria de Joey Jordison, parte fundamental de aquel Slipknot de 1999.
Knotfest 2024 quedará en la memoria de los asistentes por mucho tiempo, con sorpresas más positivas que negativas en general.