My Chemical Romance en Chile: Fiesta fúnebre y una celebración generacional

MY CHEMYCAL ROMANCE

Tras 18 años de ausencia, My Chemical Romance regresó a nuestro país este miércoles 28 de enero, en el primero de dos conciertos en un Estadio Bicentenario completamente lleno. Durante más de dos horas de espectáculo, la banda desplegó un setlist que combinó canciones inesperadas bajo una energía explosiva y marcado por una puesta en escena con una intensidad teatral única. Gracias a la brillante y retorcida mente creativa de Gerard Way, el show se transformó en una experiencia inmersiva que envolvió al estadio entero, fiel al sello conceptual y oscuro de la banda, articulado esta vez a través de la representación de un régimen ficticio que dio sentido a gran parte de su relato escénico.

Reseña por Anita Molina.

Desde temprano, los alrededores del recinto comenzaron a llenarse de fanáticos que llegaban preparados para la ocasión. Vestimentas cuidadosamente armadas, maquillaje oscuro, velos, corbatas rojas y detalles de sangre falsa definían una estética reconocible, con claras referencias al universo visual de la banda. 

La escena, que por momentos recreaba un llamativo cortejo fúnebre, funcionaba como un lenguaje común entre quienes llevaban años esperando su regreso. Sin embargo, lejos de generarse un ambiente serio, lo que predominaba era la emoción. Sonrisas, abrazos y conversaciones espontáneas daban cuenta de la ansiedad y alegría de un público que finalmente veía concretarse una espera de casi dos décadas. 

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Créditos a @guilleasalazar

Más que la antesala de un concierto, el ambiente reflejaba un reencuentro colectivo con canciones que marcaron una etapa clave en la vida de muchos y que, a pesar del paso del tiempo, conservan intacta su carga emocional.

Cerca de las 19:30 hrs, The Hives saltó al escenario con un show potente y una energía inconfundible, fiel a la identidad de la banda sueca. Su fuerza e intensidad encendieron una tarde marcada por el calor, apoyados en clásicos como Hate to Say I Told You So, Tick Tick Boom y Come On!. Como era de esperarse, el carismático Howlin’ Pelle mantuvo al público entretenido con divertidas interacciones en su particular español. Todo esto sirvió como un impulso perfecto para calentar motores entre los fanáticos que esperaban con ansias el show principal.

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The Hives – Créditos a @guilleasalazar

My Chemical Romance inició puntualmente su show a las 21:00 horas, desplegando una puesta en escena de marcado carácter teatral. Sobre el escenario se construyó un mundo ficticio gobernado por una especie de régimen, con su propio lenguaje, normas y mecanismos de control, donde los integrantes de la banda parecían estar “obligados” a tocar para ellos. Luces tenues y la presencia de múltiples actores en escena reforzaban esta atmósfera opresiva y cuidadosamente diseñada.

Durante el primer bloque del concierto, la icónica vestimenta militar negra de cada integrante ya anticipaba lo que vendría, dando paso a “The End.”, una elección perfecta para introducir a sus fanáticos en un espectáculo que, desde sus primeros minutos, dejaba en evidencia el impacto y dramatismo del show. Posteriormente, “Dead!” fue la canción encargada de encender aún más al público, con coros masivos, saltos y una potente energía colectiva. A partir de ahí, el concierto avanzó con un setlist prácticamente completo de su icónico álbum The Black Parade, siendo uno de los puntos más memorables de la noche, “Welcome to the Black Parade”, emocionando de forma transversal y generando una atmósfera de unión y nostalgia, un himno a la muerte, el duelo y el triunfo del espíritu humano coreado por todo un estadio. 

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My Chemical Romance / Créditos a @guilleasalazar

Posteriormente, clásicos como “I Don’t Love You”, “Mama”, “Teenagers” y “Famous Last Words” se consolidaron como hitos dentro del concierto. Cada una estuvo respaldada por elementos y puestas en escena retorcidas con tintes gore, llamas de fuego y visuales sombrías que reforzaron la atmósfera del espectáculo y arrastraron al público aún más dentro del “malvado” régimen que la banda construyó sobre el escenario.

Resulta admirable la fortaleza y solidez de un Gerard Way a puertas de cumplir 50 años. Su energía y su voz lograron, por momentos, suspender la noción del tiempo, haciendo sentir que aquella versión de My Chemical Romance que vimos años atrás seguía intacta, como si los años no hubieran pasado.

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My Chemical Romance / Créditos a @guilleasalazar

El segundo bloque del concierto estuvo marcado por clásicos como “I’m Not Okay (I Promise)” y la icónica “Helena”, además del debut en esta gira de canciones como “It’s Not a Fashion Statement, It’s a Fucking Deathwish”, “Hang ’Em High” y “SING”.

Queda atrás el recuerdo de aquel 2008, cuando My Chemical Romance se presentó por primera vez ante 11 mil personas en el Movistar Arena. Hoy, esta gira se consolida como una de las más significativas que la banda ha vivido en nuestro país, confirmando el recorrido de un proyecto que durante años fue incomprendido y que, con el tiempo, logró construir un vínculo profundo y honesto con su público. 

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My Chemical Romance / Créditos a @guilleasalazar

El espectáculo de anoche no solo reafirmó la vigencia de My Chemical Romance, sino también su capacidad de trascender generaciones, marcando a una audiencia profundamente atravesada por la depresión, la ansiedad y los problemas de salud mental, que encontró en su música un refugio. Más que un concierto, fue una celebración abierta de la vida, la resistencia y la decisión de seguir adelante.

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