La banda británica se presentó la noche de este lunes 8 de junio en el Movistar Arena, en un concierto que marcó su regreso a Chile luego de su concierto en el festival Fauna Primavera 2023 y se posicionó como uno de los mejores de este 2026. El grupo liderado por Jarvis Cocker, dieron un show de excelencia que repasó gran parte de su discografía, además de visitar varias de las canciones incluidas en More, su celebrado álbum de 2025.
Siendo las 19:30 horas, el Movistar Arena todavía estaba lejos de llenarse. Ni siquiera alcanzaba un cuarto de su capacidad cuando la banda nacional Solar fue la encargada de abrir los fuegos de una jornada que terminaría siendo inolvidable. Con un recorrido por distintas etapas de su discografía, el grupo chileno logró conectar con los primeros asistentes que llegaron al recinto para encontrarse con lo que vendría después.
A solo minutos de las 21:00 horas, el panorama era completamente distinto. Las butacas ya lucían prácticamente ocupadas y la ansiedad se respiraba en cada lugar del recinto. Aunque no se trató de un sold out, solo se evidenciaban pocas lugares vacíos, algo extraño para una banda de la envergadura de Pulp. Pero, quienes asistieron al Movistar, estaban listos para reencontrarse con una de las bandas fundamentales del britpop y una de las agrupaciones más queridas por el público chileno.
Puntualmente a las 21:00 horas comenzó a sonar la introducción que dio paso a la aparición de Jarvis Cocker, acompañado por los históricos Mark Webber, Nick Banks y Candida Doyle, además de la sólida banda que ha acompañado a la banda en esta nueva etapa. Con nueve músicos sobre el escenario y una propuesta visual dominada por tonos rojos, verdes y morados, el grupo dejó claro desde el inicio que no estaba ahí solo para vivir de la nostalgia, sino que parar mostrar a una banda que sigue tan vigente como en 1995.
La apertura llegó con «Sorted for E’s & Wizz «, canción que marcó de forma inmediata el tono que tendría el show en toda su extensión; pulcro, elegante, cercano y lleno de clásicos. Le siguió un clásico del britpop, «Disco 2000», transformando el Movistar Arena en una auténtica fiesta alternativa. Los saltos, los gritos y los bailes aparecieron de inmediato entre un público que parecía estar esperando repetir este momento durante años.
La estructura del concierto también dejó una idea clara desde el comienzo: Pulp no es una banda que reserve sus mejores cartas para el final. Su repertorio se mueve constantemente entre clásicos absolutos, canciones menos evidentes y material reciente, generando un flujo natural que evita cualquier sensación de rutina.
Continuó «Spike Island», estrenada por primera vez en suelo chileno. La canción, que abre More y que recuerda la esencia de la etapa noventera del grupo, fue recibida con entusiasmo entre aplausos y gritos. Lejos de sentirse como una canción ajena y nueva, fue coreada con fuerza por los asistentes, integrándose de manera natural entre los clásicos del repertorio.
Siguieron una seguidilla de canciones como F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E., Pink Glove y la cautivadora y Underwear, todas demostrando una total complicidad entre la banda, el público y el respeto al espectáculo, el cual Jarvis sabe llevar muy bien como frontman. Pero si hubo un momento en que la elegancia teatral de Pulp se tomó completamente el escenario fue con «This Is Hardcore». Las luces se tiñeron de rojo mientras el sonido de los teclados y las cuerdas comenzaba a construir una atmósfera oscura e hipnótica. Jarvis Cocker se movió por el escenario con la misma elegancia que mostró durante su recordada presentación en el pasado Fauna Primavera 2023, transformando la canción en una de las interpretaciones más intensas y celebradas de la noche. Oscura, sensual y profundamente cinematográfica, fue uno de los puntos altos del concierto.
Porque si algo distingue a Pulp de muchas otras bandas de su generación es la capacidad de convertir un concierto en una experiencia colectiva. Jarvis Cocker no se limita a cantar y abandonar el escenario. Habla constantemente con el público, improvisa bromas, hace preguntas, juega con los asistentes y derriba cualquier barrera entre artista y audiencia. Los británicos rompen la brecha entre el artista y el público y transforman el show en una constante sinergia colectiva. Momentos de estos quedaron claros con distintas bromas, regalos que el chascón alto de lentes sacaba de su bolsillo y lanzaba a las primeras filas, una carta que, hasta el momento, no sabemos de qué se trataba, hasta su constante juego con los coros de las canciones. La sensación permanente era que el espectáculo estaba siendo construido entre todos.
Las pantallas reforzaban esta idea con mensajes y dinámicas que hacían sentir a los asistentes parte fundamental de la experiencia. El humor británico, la ironía y la cercanía de Jarvis fueron tan importantes como las propias canciones.
Tras terminar el primer acto, la banda salió del escenario brevemente, momento que dio al público un respiro ante la intensidad emocional del show. El descanso incluyó uno de los momentos más entretenidos de la noche. Las pantallas propusieron una votación en vivo para definir una canción del setlist. Las opciones fueron «Help the Aged» y «Seconds», mientras la ganadora se definía a gritos y aplausos.
Tras volver al escenario, se vivió uno de los momentos más emotivos, el cual llegó con «Something Changed». Cercana a una balada, la canción descargó toda la sensibilidad que caracteriza a una parte importante del catálogo de Pulp. Miles de voces acompañaron cada verso mientras algunos dejaban escapar alguna lágrima. Fue uno de esos instantes donde el tiempo parece detenerse y donde una canción logra convertirse en una experiencia colectiva.
Luego vino la canción ganadora; «Help the Aged». Jarvis celebró el resultado con una de sus habituales bromas y comenzó a enseñarle al público el coro. Las pantallas mostraban las indicaciones mientras los miles en el Movstar repetían el gancho de la canción.
Más adelante llegó otro de los grandes momentos de la noche con «Do You Remember the First Time?». Antes de interpretarla, Jarvis recordó las primeras visitas de Pulp a Chile, mencionando incluso los tiempos en que tocaron en recintos mucho más pequeños, como La Cúpula en 2012. Entre bromas y recuerdos, preparó el terreno para una de las canciones más bailables y queridas de la discografía del grupo.
Ya con más de dos horas de show, la energía parecía no decaer, todo se sentía algo breve, algo acelerado que había que aprovechar en cada momento, dos horas parecía minutos, no se sentía el paso. Lo más impresionante fue comprobar que Jarvis Cocker mantiene intacta su energía. Recorría el escenario con la misma intensidad del comienzo. Y entonces llegó «Common People», probablemente el momento más esperado de toda la noche.
La canción no bajó la intensidad del concierto; la multiplicó. Desde los primeros acordes, el Movistar Arena explotó en una comunión perfecta. Fue imposible encontrar a alguien que no estuviera cantando, saltando o celebrando uno de los himnos más importantes del rock británico de los años noventa.
Cuando parecía que el concierto llegaba definitivamente a su fin, todavía quedaba una sorpresa. La banda interpretó «Seconds», la canción que había perdido la votación horas antes, demostrando una vez más que la relación con el público era una parte fundamental del espectáculo.
A diferencia de varios de sus compañeros, que comenzaron a despedirse progresivamente del escenario, Jarvis daba la impresión de no querer irse. Candida Doyle permanecía detrás de sus teclados, Mark Webber seguía saludando a los asistentes y el resto de los músicos comenzaba lentamente a abandonar el escenario, mientras el cantante prolongaba la despedida todo lo posible.
Y es fácil entender por qué. El show terminó con Open Strings, un fin después de casi tres horas de música, pero dejó una sensación extraña: la de que podría haber durado una hora más. No porque el repertorio fuera insuficiente, sino porque la conexión entre banda y público fue tan natural que nadie parecía dispuesto a ponerle punto final.
Pulp regresó a Chile con uno de los mejores discos de su carrera reciente, pero también con la certeza de que sigue siendo una banda completamente vigente. Una agrupación que no vive de la nostalgia, sino que continúa encontrando nuevas formas de emocionar, divertir y conectar con su audiencia.
Y eso, después de más de cuatro décadas de historia, es quizás su mayor logro. Hay más Pulp para rato, o en eso confiamos.
