Último día de Lollapalooza: el cuerpo ya está cansado y adolorido, pero el espíritu sigue intacto, porque la tercera jornada aún trae muchas sorpresas y encuentros. Entre ellos, uno de los números más esperados: el debut de Tool en Chile.
Por Valentina Vergara M
Ayer comentamos lo importante que ha sido la diversidad de géneros en esta edición de Lollapalooza Chile, y seguimos sosteniendo esta opinión. Sin embargo, en los primeros dos días fue evidente que aún faltaba algo: la parrilla tuvo muy pocos números de rock el viernes y el sábado, por lo que era esperable que el domingo fuera la revancha. Las poleras negras volvieron a tomar el Parque Cerrillos para dar inicio a la jornada más rockera de esta versión del festival.
A eso de las 14:00 horas, los chilenos de Chances se presentaron ante los primeros asistentes que llegaban al Parque Cerrillos. La banda, que destaca por su versatilidad musical, fusiona elementos del hardcore, post-metal y rock alternativo, convirtiéndose en una elección perfecta para abrir este domingo cargado de guitarras.
Los argentinos de Turf siguieron a las 14:30 en el escenario principal. Hace un par de días hicieron estallar Subterráneo con un sideshow explosivo y electrizante. Hoy repitieron la dosis, tocando todos los clásicos que conocemos en un setlist más corto que el de su show en solitario, pero que condensó perfectamente sus 30 años de historia.
Siendo las 16:00 horas, en el escenario Smart Fit, se presentó una de las artistas revelación de los últimos años: Cancamusa, quien repasó su discografía solista y presentó nuevas canciones. El show contó con la colaboración de Pedropiedra. La artista inundó la explanada del Parque Cerrillos con su melodiosa voz y carisma encantador, ante un público fiel que coreó cada una de sus canciones.
Vestida de rojo y acompañada de su banda, Cancamusa no solo cantó, sino que también tocó la batería y la guitarra, demostrando su versatilidad musical.
Más tarde, en el escenario principal, fue el turno de Lucybell, que se presentó por cuarta vez en el festival de Perry Farrell. Este show en Lollapalooza marca el inicio de su despedida de los escenarios, antes de su gira final, que culminará con un concierto especial en el Movistar Arena en octubre de este año. Con sabor a adiós, la banda entregó una presentación de una hora cargada de emoción, mientras una brisa tibia recorría el parque. El setlist incluyó un estreno que, al parecer, formará parte de un nuevo disco en vivo que podría ver la luz en el primer semestre. Luego, hicieron un recorrido por sus más grandes éxitos, como Sálvame la Vida, Mataz y la emotiva Mil Caminos.
La jornada continuó con los irlandeses de Inhaler, la banda liderada por Elijah Hewson, que sigue ganando reconocimiento y que este lunes dará un sideshow en Sala Metrónomo. En su presentación en Lollapalooza interpretaron algunos de sus mayores éxitos, como My Honest Face e It Won’t Always Be Like This, además de adelantar material de su próximo álbum, Open Wide. Y aunque el hijo de Bono intenta separarse de la figura de su padre, es inevitable cerrar los ojos y sentir que se está escuchando al líder de U2: su voz es idéntica.
Uno de los momentos más destacados del día llegó a las 18:00 horas en uno de los escenarios principales, cuando María Zardoya apareció en escena junto a sus compañeros de banda, Josh Conway (cofundador del grupo) y su alineación en vivo, conformada por Jesse Perlman, Doron Zounes, Edward James y Gabe Steiner. María, vestida de negro, con lentes de sol y un aura indescriptible, conquistó a las miles de personas que fueron testigos de una presentación única, cargada de un indie pop que solo The Marías sabe hacer. Durante una hora, interpretaron canciones de Superclean Vol. I y II, Cinema y su más reciente álbum, Submarine, además de un cover de Lovefool de The Cardigans y Otro Atardecer, el hit que lanzaron en 2023 junto a Bad Bunny y que los catapultó a la fama mundial. María Zardoya bajó dos veces a cantar con el público, ganándose el corazón de todos.
A las 19:15, la atmósfera en el escenario Smartfit cambió por completo con el debut en Chile del grupo coreano Wave to Earth. Liderado por Daniel Kim, fue el único representante asiático en esta edición del festival, algo sorprendente considerando el impacto de la cultura oriental en el país. Hace algunos años, sus compatriotas de The Rose debutaron en Lollapalooza con un show impactante, y hoy la historia se repitió. Con su característico sonido indie, lo-fi y toques de jazz, el trío ofreció una presentación impecable. La joven fanaticada hizo sentir su emoción con gritos ensordecedores mientras la banda interpretaba Bad, Peach Eyes y Love. Esta semana ofrecerán un sideshow en el Teatro La Cúpula, con entradas completamente agotadas.
Con la noche ya caída, el escenario principal recibió a Los Tres con su formación original completa, por primera vez como uno de los actos principales de Lollapalooza. Un reconocimiento merecido, que el público respondió con un cariño recíproco, coreando cada uno de los éxitos que la banda ha entregado a lo largo de los años. Aunque la energía no es la misma que en el pasado, Álvaro, Titae, Ángel y Pancho siguen ofreciendo un show sólido y bien ejecutado, consolidando su regreso a los escenarios. Próximamente celebrarán los 30 años de La Espada y la Pared con shows especiales.
Ya entrada la noche, y con Shawn Mendes desatando euforia en el escenario Banco de Chile, un desfile de poleras negras comenzó a encaminarse hacia el escenario Cenco Malls. El logo estampado de Tool, en diversas formas, fue la tónica y el outfit requerido del día, y no era para menos.
A las 22:30, la banda norteamericana saldaba una deuda histórica con nuestro país, y lo haría a lo grande. Fueron sonidos distorsionados los que dieron inicio al show, entre gritos y la expectación de miles de asistentes, muchos de ellos cumpliendo un sueño.
Tool comenzó su presentación de manera impresionante: sin mucho movimiento ni interacción, la banda dejó que la música y el metal progresivo hablaran por sí mismos. Con un sonido de una calidad indescriptible, Tool saldó su deuda con Chile entre gritos y saltos. La banda demostró su destreza y dejó en claro por qué es considerada una de las más emblemáticas del género.
El show fue más largo de lo esperado e incluyó sorpresas, como la integración al setlist de las canciones «Parabol/Parabola», las cuales no fueron interpretadas en Lollapalooza Argentina. Sin duda, la banda se consolidó como uno de los mejores espectáculos del festival.
Un cierre de Lollapalooza cargado de energía y del rock que tanto se echaba en falta. Quizás, la última vez en el Parque Cerrillos, ya que los rumores sobre la posible aprobación del regreso del festival al Parque O’Higgins por parte de la Municipalidad de Santiago son cada vez más fuertes. ¿Buena o mala idea? Cada quien tiene su opinión, pero podría ser interesante volver a los orígenes, a esos años en los que, por ejemplo, el festival se transmitía en la televisión abierta. Un error que este año pudo haberles pasado la cuenta, especialmente considerando que el Festival REC, realizado hace una semana, sigue ganando fuerza. No solo es gratuito y transmitido por televisión e internet, sino que su cartel es cada vez más competitivo.
Un Lollapalooza que logró salir a flote, pero con uno de los lineups más cuestionados de los últimos años. Pero, en gustos, colores.
